Cómo usar la letra cursiva al hablar de los medios

Los nombres de periódicos van en cursiva.

La Ortografía de la Real Academia Española (RAE) nos explica que los nombres de las publicaciones periódicas deben escribirse en letra cursiva. Es decir, periódicos y revistas como ¡Hola!, El País o Pronto. Pero ¿los medios digitales son periódicos si siempre están publicando y actualizando? ¿Y qué pasa con las agencias de noticias? ¡Correctora al rescate!

¿Los medios digitales son periódicos?

Son muchos los usos que se le dan en español a la letra cursiva. Sirve para marcar extranjerismos, para los nombres de obras de creación (libros, películas…), para las citas textuales, para señalar ironía o algún doble sentido… En muchos casos, se pueden usar tanto la cursiva como las comillas, aunque suele recomendarse más una forma u otra.

Uno de sus usos es marcar el nombre de una publicación periódica, tal y como se recoge en la Ortografía de la lengua española (OLE). Más o menos es fácil deducir que una revista que se publica cada mes o un periódico que sale de lunes a viernes es una publicación periódica. En esos casos, sus nombres irán en letra cursiva, sin duda.

Pero la tecnología nos hace dudar… Los medios digitales siempre están publicando cosas y actualizando, ¿se puede decir que son periódicos, es decir, que salen cada cierto tiempo? Pues según la RAE sí, así que sus nombres también deben escribirse en cursiva cuando nos refiramos a ellos en un texto. Por ejemplo: «Eldiario.es publica esta semana un especial sobre medioambiente» o «El Español está dirigido por Pedro J. Ramírez».

Además de la cursiva, los nombres de medios digitales o impresos deberán llevar todas las palabras relevantes con inicial mayúscula. Es decir, todos los sustantivos, adjetivos o adverbios que compongan su nombre: El Economista, El Confidencial Digital, La Tribuna de Albacete

La letra cursiva no es cosa de todos

Este uso de la cursiva ha creado un poco de lío entre los propios medios de comunicación. De hecho, muchos ya usan la cursiva para hablar de cualquier medio, sea un periódico, una radio o una agencia de noticias. Así, indiscriminadamente.

Sin embargo, solo los nombres de las publicaciones periódicas (y sus versiones digitales) usarán la letra cursiva. El resto de medios (radios, televisiones o agencias) son empresas y entidades, por lo que son nombres propios comunes que deben ir en redonda: RNE, EFE, Reuters, Onda Cero… Pero no todos los medios se han hecho a la idea de esto… Para muestra, un botón:

Letra cursiva incorrecta para referirse a RNE y Europa Press. Ejemplo de "El Economista".
En El Economista no hacen distinciones y le ponen cursiva tanto a una radio como a una agencia.
Letra cursiva errónea para referirse a RNE. Ejemplo de "La Vanguardia".
La han tomado con Radio Nacional y no se libra de ninguna cursiva. Esta vez, en La Vanguardia.
Falta de letra cursiva en "El País", en una noticia escrita en "El Español".
En El Español van al revés y lo que hacen es quitarle la cursiva a su colega El País.

Los medios confunden a los medios

Este podría ser un caso en el que los periodistas se han liado a ellos mismos. ¿Habéis visto más de estos errores en algún medio? ¿Conocíais que era un error? Mientras que los periodistas se aclaran, esta correctora seguirá muy pendiente de cazar estos pequeños gazapos. ¡Lo bien que nos vienen para aprender ortografía!

Los extranjerismos que se camuflan en el español

Extranjerismos que se esconden en español

Pizza debería ir en cursiva, según la Real Academia Española (RAE). Y pub y whisky. Los extranjerismos son aquellas palabras que tomamos prestadas de otro idioma. Si no las adaptamos al español, debemos marcarlas de alguna manera para que el lector sepa que no se pronuncia tal y como se escribe. Pero hay algunos extranjerismos que ya usamos tanto que parecen palabras españolas. Vamos a desenmascararlos, ¡correctora al rescate!

El español es una de las pocas lenguas en las que cada letra representa (casi) siempre el mismo sonido. Una c y una a juntas siempre se leen [ka] y una t y una o siempre se leen [to]. Prácticamente, podemos decir que una palabra en español se pronuncia tal y como se escribe.

Por eso, cuando usamos extranjerismos, avisamos al lector de que esa norma no se cumple en ese caso poniendo la palabra en cursiva o entre comillas. Pero hay algunos que estamos tan acostumbrados a ver que se nos olvida que, en realidad, no se leen tal y como se escriben. En ese caso, no son palabras adaptadas al español.

Basándonos en el Diccionario de la lengua española, que marca en cursiva aquellas palabras que la RAE considera extranjerismos no adaptados, aquí van algunas de esas palabras que deberían marcarse en cursiva o entre comillas. Aunque las usemos tanto que nos suene extraño.

Extranjerismos del inglés

Palabras que no se pronuncian como se leen

Es el caso de palabras tan comunes como pub, heavy, hall o show. Estamos tan acostumbrados a verlas que las pronunciamos como se hace en inglés. Pero en español escribimos como leemos… Deberíamos escribirlas «pab», «jevi», «jol» o «sou» para que nos encajaran (más o menos).

Grafías impropias del español

Algunas secuencias de consonantes y vocales que son ajenas a nuestra ortografía. Las palabras extranjeras que las tienen necesitan adaptarse a nuestro sistema para no tener que marcarlas en cursiva o comillas.

  • -ing: Camping, casting, ranking, marketingEl sufijo -ing es impropio del español y solo se encuentra en palabras que hemos tomado de otros idiomas.
    Al pronunciar estas palabras siempre nos «comemos» el sonido de la g final. Por eso, según la RAE, cursivas para todos ellos.
  • -y antes de consonante: Las palabras acabadas en y son comunes en español (rey, yodo, yogur), pero solo cuando la y va antes de vocal. Por eso, las palabras como hobby, sexy, body o whisky son extranjerismos sin adaptar. Por ejemplo, la adaptación de sexy es sexi (ya no haría falta destacarla en cursiva), y la de whisky es la curiosa (fea) güisqui.
  • -sh-: Es el caso de palabras como flash o show.
  • -ck-: Crack o hacker también se leen como se escriben, pero su grafía no se adapta a las normas del español, que no incluyen el grupo -ck-. De hecho, solo pronunciamos una de las dos letras, que representan el mismo sonido en español.
  • Dobles consonantes que no tengan reflejo en la pronunciación: Como la doble b de hobby, la doble z de jazz o la doble s de miss.
  • «s líquida»: Muy común en inglés pero impropia del español. Se ve en palabras como spa o spray. Son fáciles de adaptar, con ponerle una e antes es suficiente. Pero, si se utiliza la palabra sin la e, debe marcarse como extranjerismo.
En Xataka no han marcado flash, pero tampoco smartphones, que «canta» un poco que no es palabra española.
Un ejemplo de El País donde ni heavy ni rock llevan marca de extranjerismo.

Extranjerismos del francés

El francés nos ha dado muchas palabras en español. Al igual que en el caso del inglés, algunas las tenemos tan asimiladas que las pronunciamos como en su idioma de origen, pero no tal y como se leen. Es el caso de ballet [balét], boutique [butíc], collage [kolás], mousse [mus], souvenir [subenír] o tour [tur]. (Uso los corchetes para mostrar cómo se pronunciarían según los fonemas que recomienda la RAE).

Extranjerismos del italiano

Ninguna otra palabra podría cerrar este artículo sino nuestra amada pizza. Sí, por raro que parezca, la RAE nos dice que pizza debe marcarse como extranjerismo. De hecho, no la pronunciamos como se escribe (aunque hay quien diga «piza»). Pero además es que la doble z no es propia del español (como en mozarella o paparazzi).

Correctora, pongamos «picsa»

¿Es cuestión de tiempo que empecemos a escribir «picsa», «jevi» y «butic» para ahorrarnos la marca de extranjerismo? ¿O «pasamos» de la RAE y las escribimos como nos resulte más familiar? Sea cual sea la respuesta, la figura del corrector seguirá velando por que el lector reciba un texto entendible y bien redactado. Todo sea por nuestro amado lenguaje.

El «ranking» de los anglicismos en los medios


El inglés ha inundado nuestro día a día. Subimos stories para ganar likes mientras nos comemos un muffin (antes conocido como magdalena) en un coffee shop. Pues los medios económicos no iban a ser menos, y tienen anglicismos sin los que parecen no poder vivir. Incluso mal escritos. ¡Correctora al rescate!

¿Cómo se marcan los extranjerismos?

En español señalamos los extranjerismos, las palabras que no pertenecen a nuestro idioma y que no están adaptadas a él, escribiéndolos en cursiva. Si no fuera posible, entre comillas, como en el titular de este artículo. Se hace para avisar al lector de que es posible que esa palabra no se lea tal cual está escrita, sino con la pronunciación del idioma de origen.

Por supuesto, hay extranjerismos que hemos incorporado y que ya forman parte de nuestro vocabulario. Pero, para llegar a ese punto, hay que adaptar su escritura. Si las palabras originales tienen alguna letra o grupo de letras que resultan ajenos al español, estas se adaptan a nuestro sistema fonológico y ortográfico. Básicamente, las adaptamos para que se escriban tal y como se pronuncian. Ya nadie escribiría spaguetti (italiano) pudiendo escribir espagueti, o yogourt (francés) en lugar de yogur.

Los anglicismos económicos más cotizados

Aunque no sea algo exclusivo del mundo económico, había que dejar un hueco para uno de los anglicismos más torturados en los medios: ranking. El pobre sufre de todo: le ponen tilde para intentar colarlo como español (*ránking) o no lo marcan como palabra extranjera. La terminación -ing no es propia del español, por lo que ranking, aunque se pronuncie como se escribe, no está adaptado a nuestra ortografía.

Anglicismos "ranking" (escrito *ránking) y "retail". Expansión.
Un ejemplo de Expansión con un teletipo de Europa Press. El híbrido incorrecto *ránking convive con el anglicismo retail, ese sí bien marcado.
Ejemplo de "ranking" sin marcar como extranjerismo. La Información.
Aquí, ranking no se marca de ninguna manera. Esta vez, en La Información.

Dicho esto, vamos con algunos de los anglicismos más usados en la economía. Por supuesto, en forma de ranking. Hay muchos más, pero estos son algunos de los que más hondo han calado. Y no siempre marcados con su cursiva o sus comillas:

1. Rating

Significa lo mismo que calificación o, para ser más específicos, ‘nota de solvencia’ (de una empresa, de un país…). Los medios prefieren el anglicismo rating porque es una palabra más corta, pero no porque no exista un término español. En el periodismo cada letra cuenta, así que ha ganado adeptos rápidamente.

Ejemplo de El País de un titular en el que se usa "rating" y se marca como extranjerismo.
En El País marcaron rating entre comillas simples. Aunque con el espacio en blanco que queda, habría cabido calificación.

2. Broker

Según el Diccionario de la lengua española (DLE), significa ‘agente intermediario en operaciones financieras o comerciales que percibe una comisión por su intervención’. Existe una forma para escribirlo en español, bróker, pronunciado tal cual se escribe, con una o. Si se pone sin la tilde, debe marcarse como todos los extranjerismos.

Ejemplo de El Mundo para "brokers", marcado como extranjerismo.
Otro ejemplo de El Mundo y, de nuevo, entre comillas simples. Podría marcarse también en cursiva o comillas dobles («» o «»).

3. CEO

Son las siglas en inglés de Chief Executive Officer. En español, consejero delegado. De nuevo, el espacio es la explicación para que haya triunfado tanto este cargo. ¡Anda que no se ahorra hueco escribiendo tres letras en lugar de consejero delegado! Por cierto, las siglas no se ponen en cursiva aunque abrevien expresiones en otro idioma.

Ejemplo de Funds People. Los prefijos unidos a palabras en mayúscula se separan con guion (ex-CEO).
Un ejemplo de Funds People. En este caso el error está en el prefijo, pues debería ser ex-CEO.

4. ETF

Las siglas de Exchange-Traded Fund. Se traducen como fondos cotizados. A grandes rasgos, los ETF son fondos de inversión que cotizan en bolsa. Y, una vez más, sus tres letras han ganado por goleada a las quince de fondos cotizados.

Ejemplo de ETF en un titular de Funds People.
Titular de Funds People.

5. Profit warning

En español podemos traducirlo como advertencia de beneficios. Es un aviso que hace una empresa cotizada cuando cree que algo va a impactar en sus ganancias. Prácticamente nadie usa el término en español, pero no creas que se acuerdan por eso de hay que marcarlo como extranjerismo…

Ejemplo de anglicismo "profit warning" en Bolsamanía, sin marcar como extranjerismo.
En este ejemplo de Bolsamanía, no se destaca profit warning de ninguna forma.

La rapidez es la reina

La conclusión final de este repaso a los medios de comunicación es muy sencilla: cuanto más corto, mejor. En plena era digital no hay que perder un segundo en escribir palabras de más. La rapidez es la reina y el inglés, el rey.

Como periodista, no puedo negar que, en el caso de algunos términos, son más cortos en inglés y los lectores especializados suelen entenderlos igual o mejor que los españoles. Pero entre tantos anglicismos se nos ha olvidado un gran papel de los medios: somos un importante escaparate de la lengua, y la velocidad nunca puede estar por encima de eso.