Cómo usar la letra cursiva al hablar de los medios

Los nombres de periódicos van en cursiva.

La Ortografía de la Real Academia Española (RAE) nos explica que los nombres de las publicaciones periódicas deben escribirse en letra cursiva. Es decir, periódicos y revistas como ¡Hola!, El País o Pronto. Pero ¿los medios digitales son periódicos si siempre están publicando y actualizando? ¿Y qué pasa con las agencias de noticias? ¡Correctora al rescate!

¿Los medios digitales son periódicos?

Son muchos los usos que se le dan en español a la letra cursiva. Sirve para marcar extranjerismos, para los nombres de obras de creación (libros, películas…), para las citas textuales, para señalar ironía o algún doble sentido… En muchos casos, se pueden usar tanto la cursiva como las comillas, aunque suele recomendarse más una forma u otra.

Uno de sus usos es marcar el nombre de una publicación periódica, tal y como se recoge en la Ortografía de la lengua española (OLE). Más o menos es fácil deducir que una revista que se publica cada mes o un periódico que sale de lunes a viernes es una publicación periódica. En esos casos, sus nombres irán en letra cursiva, sin duda.

Pero la tecnología nos hace dudar… Los medios digitales siempre están publicando cosas y actualizando, ¿se puede decir que son periódicos, es decir, que salen cada cierto tiempo? Pues según la RAE sí, así que sus nombres también deben escribirse en cursiva cuando nos refiramos a ellos en un texto. Por ejemplo: «Eldiario.es publica esta semana un especial sobre medioambiente» o «El Español está dirigido por Pedro J. Ramírez».

Además de la cursiva, los nombres de medios digitales o impresos deberán llevar todas las palabras relevantes con inicial mayúscula. Es decir, todos los sustantivos, adjetivos o adverbios que compongan su nombre: El Economista, El Confidencial Digital, La Tribuna de Albacete

La letra cursiva no es cosa de todos

Este uso de la cursiva ha creado un poco de lío entre los propios medios de comunicación. De hecho, muchos ya usan la cursiva para hablar de cualquier medio, sea un periódico, una radio o una agencia de noticias. Así, indiscriminadamente.

Sin embargo, solo los nombres de las publicaciones periódicas (y sus versiones digitales) usarán la letra cursiva. El resto de medios (radios, televisiones o agencias) son empresas y entidades, por lo que son nombres propios comunes que deben ir en redonda: RNE, EFE, Reuters, Onda Cero… Pero no todos los medios se han hecho a la idea de esto… Para muestra, un botón:

Letra cursiva incorrecta para referirse a RNE y Europa Press. Ejemplo de "El Economista".
En El Economista no hacen distinciones y le ponen cursiva tanto a una radio como a una agencia.
Letra cursiva errónea para referirse a RNE. Ejemplo de "La Vanguardia".
La han tomado con Radio Nacional y no se libra de ninguna cursiva. Esta vez, en La Vanguardia.
Falta de letra cursiva en "El País", en una noticia escrita en "El Español".
En El Español van al revés y lo que hacen es quitarle la cursiva a su colega El País.

Los medios confunden a los medios

Este podría ser un caso en el que los periodistas se han liado a ellos mismos. ¿Habéis visto más de estos errores en algún medio? ¿Conocíais que era un error? Mientras que los periodistas se aclaran, esta correctora seguirá muy pendiente de cazar estos pequeños gazapos. ¡Lo bien que nos vienen para aprender ortografía!

Los extranjerismos que se camuflan en el español

Extranjerismos que se esconden en español

Pizza debería ir en cursiva, según la Real Academia Española (RAE). Y pub y whisky. Los extranjerismos son aquellas palabras que tomamos prestadas de otro idioma. Si no las adaptamos al español, debemos marcarlas de alguna manera para que el lector sepa que no se pronuncia tal y como se escribe. Pero hay algunos extranjerismos que ya usamos tanto que parecen palabras españolas. Vamos a desenmascararlos, ¡correctora al rescate!

El español es una de las pocas lenguas en las que cada letra representa (casi) siempre el mismo sonido. Una c y una a juntas siempre se leen [ka] y una t y una o siempre se leen [to]. Prácticamente, podemos decir que una palabra en español se pronuncia tal y como se escribe.

Por eso, cuando usamos extranjerismos, avisamos al lector de que esa norma no se cumple en ese caso poniendo la palabra en cursiva o entre comillas. Pero hay algunos que estamos tan acostumbrados a ver que se nos olvida que, en realidad, no se leen tal y como se escriben. En ese caso, no son palabras adaptadas al español.

Basándonos en el Diccionario de la lengua española, que marca en cursiva aquellas palabras que la RAE considera extranjerismos no adaptados, aquí van algunas de esas palabras que deberían marcarse en cursiva o entre comillas. Aunque las usemos tanto que nos suene extraño.

Extranjerismos del inglés

Palabras que no se pronuncian como se leen

Es el caso de palabras tan comunes como pub, heavy, hall o show. Estamos tan acostumbrados a verlas que las pronunciamos como se hace en inglés. Pero en español escribimos como leemos… Deberíamos escribirlas «pab», «jevi», «jol» o «sou» para que nos encajaran (más o menos).

Grafías impropias del español

Algunas secuencias de consonantes y vocales que son ajenas a nuestra ortografía. Las palabras extranjeras que las tienen necesitan adaptarse a nuestro sistema para no tener que marcarlas en cursiva o comillas.

  • -ing: Camping, casting, ranking, marketingEl sufijo -ing es impropio del español y solo se encuentra en palabras que hemos tomado de otros idiomas.
    Al pronunciar estas palabras siempre nos «comemos» el sonido de la g final. Por eso, según la RAE, cursivas para todos ellos.
  • -y antes de consonante: Las palabras acabadas en y son comunes en español (rey, yodo, yogur), pero solo cuando la y va antes de vocal. Por eso, las palabras como hobby, sexy, body o whisky son extranjerismos sin adaptar. Por ejemplo, la adaptación de sexy es sexi (ya no haría falta destacarla en cursiva), y la de whisky es la curiosa (fea) güisqui.
  • -sh-: Es el caso de palabras como flash o show.
  • -ck-: Crack o hacker también se leen como se escriben, pero su grafía no se adapta a las normas del español, que no incluyen el grupo -ck-. De hecho, solo pronunciamos una de las dos letras, que representan el mismo sonido en español.
  • Dobles consonantes que no tengan reflejo en la pronunciación: Como la doble b de hobby, la doble z de jazz o la doble s de miss.
  • «s líquida»: Muy común en inglés pero impropia del español. Se ve en palabras como spa o spray. Son fáciles de adaptar, con ponerle una e antes es suficiente. Pero, si se utiliza la palabra sin la e, debe marcarse como extranjerismo.
En Xataka no han marcado flash, pero tampoco smartphones, que «canta» un poco que no es palabra española.
Un ejemplo de El País donde ni heavy ni rock llevan marca de extranjerismo.

Extranjerismos del francés

El francés nos ha dado muchas palabras en español. Al igual que en el caso del inglés, algunas las tenemos tan asimiladas que las pronunciamos como en su idioma de origen, pero no tal y como se leen. Es el caso de ballet [balét], boutique [butíc], collage [kolás], mousse [mus], souvenir [subenír] o tour [tur]. (Uso los corchetes para mostrar cómo se pronunciarían según los fonemas que recomienda la RAE).

Extranjerismos del italiano

Ninguna otra palabra podría cerrar este artículo sino nuestra amada pizza. Sí, por raro que parezca, la RAE nos dice que pizza debe marcarse como extranjerismo. De hecho, no la pronunciamos como se escribe (aunque hay quien diga «piza»). Pero además es que la doble z no es propia del español (como en mozarella o paparazzi).

Correctora, pongamos «picsa»

¿Es cuestión de tiempo que empecemos a escribir «picsa», «jevi» y «butic» para ahorrarnos la marca de extranjerismo? ¿O «pasamos» de la RAE y las escribimos como nos resulte más familiar? Sea cual sea la respuesta, la figura del corrector seguirá velando por que el lector reciba un texto entendible y bien redactado. Todo sea por nuestro amado lenguaje.

¿Por qué no «inflacción» y «deflacción»?


Si ya eres todo un experto en ortografía, tienes claro que las palabras «inflacción» y «deflacción» no son correctas. Y, si aún no estás muy convencido, preguntamos a la Real Academia Española (RAE) por qué se dice inflación y deflación, que parecen sonar menos bonitas. ¡Correctora al rescate!

En el mundillo económico la inflación y la deflación son ya parte del equipo de periodistas. Están hasta en la sopa, siempre con sus porcentajes y diciéndonos si hemos pagado más o menos este mes.

«Inflacción» pero no «inflactor»

En la Ortografía de la Lengua Española (OLE), se explica que las palabras terminadas en el sufijo -ción (como inflación y deflación) se escriben con doble c, -cc-, cuando en su familia léxica tienen alguna palabra con el grupo -ct-. Es el caso, por ejemplo, de acción, que en su familia léxica tiene acto. O de infección, que tiene infectado o infectar.

Partiendo de aquí, vemos qué pasa con «inflacción» e inflación. Dentro de su familia léxica tenemos palabras como inflacionario o hiperinflación, pero no «inflactor», que tendría ese grupo -ct-. Por ello, inflación se escribe con una sola «c», como discreción o evaluación.

«Deflacción» y «deflactor»

Vale, no es «inflacción», sino inflación. Pero ¿qué pasa con «deflacción»? Porque, a diferencia del caso anterior, sí que existen palabras en su familia léxica con el grupo -ct-: deflactor (‘coeficiente utilizado para la operación de deflactar’) y deflactar (‘transformar valores monetarios nominales en otros expresados en monedas de poder adquisitivo constante’).

Llegados a este punto en el que parece que «deflacción» va a ganar la partida, preguntamos a la RAE para saber qué está pasando. Y la respuesta está en el origen de la palabra. Según explica la RAE, la norma del grupo -ct- no se aplica con aquellas palabras acabadas en -ción que han llegado al español recientemente a través de otras lenguas, como el inglés o el francés. Y ese es el caso de deflación, pero no de inflación, que viene del latín inflatio.

Deflación viene del francés déflation, y esta a su vez del inglés deflation. La RAE explica que el verbo deflactar surgió a partir del inglés deflate con una «c» antietimológica surgida, seguramente, por la analogía con otros verbos que sí tienen el grupo -ct-. En resumen, podemos decir que es una excepción a la norma por su origen.

Si tenéis curiosidad por saber por qué le añadimos una «c»extra sin necesidad a estas palabras, os recomiendo este genial artículo de Sin Faltas en el que hablan de la ultracorrección.

Pocos y escondidos ejemplos

En general, parece que los medios tienen claro que tanto inflación como deflación se escriben con una sola «c». Hay que buscar e indagar bastante para pillarles este fallo, pero alguno que otro no lo ha podido ocultar.

Ejemplo de eldiario.es en el que se ha colado inflacción en las etiquetas del artículo.
En este artículo de eldiario.es se les coló
«inflacción». Aunque se arregló en el texto, se les olvidó cambiar las etiquetas.
Titular de El Periódico de Aragón con inflacción en lugar de inflación.
Otro ejemplo, en El Periódico de Aragón. Esta vez en el mismo titular.
Análisis de mercado del bróker XTB en el que en el titular y la sección hablan de inflacción.
XTB es un bróker que suele escribir comentarios de mercado. En el cuerpo del texto hablan de inflación, pero en el titular y la sección se les ha colado la -cc-.

Excepciones y despistes

¿Ya sabíais por qué no es correcto decir «inflacción» y «deflacción»? Es curioso cómo las nuevas palabras procedentes de otras lenguas «se libran» de las normas ortográficas. Y es curioso también ver los despistes de algunos medios que, cuando se dan cuenta del error, lo corrigen a medias.

Sustantivos colectivos, los «malotes» de la música


Los medios musicales tratan mucho con los sustantivos colectivos, en especial con los nombres de los grupos: Queen, The Beatles, Mecano, Vetusta Morla… (ya me entendéis). Y la concordancia con ellos no siempre es fácil. ¿The Who prepara o preparan nuevo disco? ¿Coldplay ha concedido o han concedido una entrevista? ¡Correctora al rescate!

Antes de empezar, hay que definir qué son los sustantivos colectivos. Son aquellos nombres que, en singular, designan a un grupo de personas o cosas. Gente, rebaño, familia o público son nombres colectivos. Igualmente, los nombres propios que designan a varias personas, como son los grupos de música, son también sustantivos colectivos.

Sustantivos y problemas colectivos

El lío con estos nombres viene cuando hay que hacer la concordancia entre el sujeto y el verbo. El sustantivo es singular, así que el verbo irá en singular. Pero se refiere a varias personas… ¿será en plural?

La Nueva gramática de la lengua española recomienda evitar la concordancia verbal en plural y prefiere que el verbo vaya en singular: Iron Maiden sonó muy bien en Madrid el pasado fin de semana.

Hay algunas excepciones a esta norma. La primera ocurre cuando se pasa de una oración a otra en la que ya no aparece el sujeto explícito. En ese caso, en la segunda oración se entiende un sujeto plural, por tanto, el verbo también irá en plural. Un ejemplo: Iron Maiden sonó muy bien en Madrid, pero no volverán hasta el año que viene.

La segunda excepción es si ya incorporamos un artículo definido delante del nombre del grupo. En ese caso, es correcta la concordancia en plural: Los Metallica estarán este fin de semana en España.

La otra excepción de la concordancia en sustantivos colectivos es el verbo ser. En las oraciones con este verbo en las que el atributo sea un sustantivo y no un adjetivo, ambos se ponen en plural: Mecano son muy buenos artistas. Si el atributo es un adjetivo, entonces se concuerda en singular: Mecano es genial.

Que nunca falten ejemplos en los medios

Todo se entiende mejor con un ejemplo. Y si además es un ejemplo de cómo no se debe hacer, mucho mejor. Los medios musicales se lían un poco con esta concordancia y no siempre aciertan.

Los sustantivos colectivos deben concordarse con el verbo en singular. Ejemplo de Mondo Sonoro: "Dorian versionan a Bomba Estéreo".
Un ejemplo de discordancia en la web de Mondo Sonoro.
Ejemplo de sustantivos colectivos mal concordados en Muzikalia. "901 preparan su primer disco".
091 se ha pensado mucho lo de sacar disco y han confundido a los periodistas. Visto en Muzikalia.
Ejemplo de sustantivos colectivos mal concordados en Rafabasa.com. "WARG lanzan su álbum".
Un ejemplo de cómo varía la concordancia al cambiar de oración. El primer verbo debería ir en singular (WARG lanza su álbum), pero los siguientes están correctos en plural. Titular bastante mal escrito de Rafabasa.com.

Krazark estarán hoy (25 enero) en Burgos y mañana (26 enero) en Barakaldo, pero ahora mismo los tenemos en Litros de Rock en directo. ¡No te lo pierdas!https://t.co/GktO8uwwCB pic.twitter.com/6He5OF0UrQ— MariskalRock (@mariskalrock) 25 de enero de 2019

Un último ejemplo. Esta vez un tuit de Mariskal Rock en el que, de nuevo, el primer verbo debería ir en singular, pero la oración siguiente es correcta con el verbo en plural.

Corrige y vencerás

¿Os habíais encontrado con estos errores de concordancia? Como veis, los correctores van más allá de las erratas, las tildes y las faltas de ortografía. Todo lo curiosean, lo investigan y, si hay que hacerlo, lo corrigen. Todo sea por nuestro amado lenguaje.

Seis palabras que unen el noruego y el español

Fiordo es una palabra del noruego que el español la ha incorporado

Todas las lenguas se enriquecen a lo largo de su historia adoptando palabras de otros idiomas. Hoy veremos cuáles vienen del noruego y el español se ha quedado para él. ¿Nos vamos de viaje por Noruega y sus bonitas palabras?

Son pocas palabras las que tenemos en español que proceden de otras en noruego, y algunas es posible que ni siquiera te suenen. ¡Tanto mejor! Las aprendemos juntos. Pueden ser un buen tema de conversación para romper el hielo: «Oye, guapo, ¿a que no sabes que la palabra esquí no viene del inglés, sino del noruego?».

Fiordo

Por supuesto, este artículo tenía que empezar con uno de los términos por los que más conocemos al país nórdico. La palabra fiordo procede de la noruega fjord. Según el Diccionario de la lengua española (DLE), significa ‘golfo estrecho y profundo, entre montañas de laderas abruptas, formado por los glaciares durante el periodo cuaternario’. Cogimos prestada una palabra noruega para poder dar nombre a esos bellos paisajes tan representativos del país. Quién tuviera dinero para irse de crucero por los fiordos noruegos…

Esquí

La palabra esquí, tanto el patín como el deporte, proceden en español de la palabra francesa ski que, al mismo tiempo, viene del noruego ski. En español, como ya comentamos en un artículo anterior sobre extranjerismos, para adaptar plenamente una palabra extranjera tenemos que ajustarla a nuestra ortografía y nuestro sistema fonológico, ortográfico y morfológico. Por eso, a esquí le incorporamos una e, ya que las palabras que comienzan por «s líquida» no son propias del español (como en ski, spray o spaguetti). Por último, se adaptó el sonido /k/ a qu en lugar de mantener la letra k original. En las palabras extranjeras de más reciente incorporación ya se prefiere mantener la letra k si la tenían en origen. Parece que antes la k no tenía muchos fans (o fanes, en español) y ahora ya la van aceptando.

Eslalon

Seguimos con el esquí. Eslalon significa ‘competición de esquí alpino sobre un trazado descendente en zigzag con pasos obligados’. Nuestra palabra procede del inglés slalom, y esta del noruego slalåm. Es lo que tiene Noruega, que tienen que sacarle partido a la nieve de alguna forma.

Kril

Un ejemplo de palabra en la que ya se prefirió conservar la letra k original en lugar de adaptarla a qu. Significa ‘banco de crustáceos planctónicos semejantes al camarón, que constituye el alimento principal de las ballenas’. Procede del inglés krill, y este a su vez del noruego krill, que literalmente significa ‘alevín, pez pequeño’. De momento, todas palabras muy en la línea de lo que se nos viene a la mente al pensar en países nórdicos: fiordos, ballenas y deportes de invierno.

Rorcual

Más ballenas. Rorcual es una ‘especie de ballena con aleta dorsal, común en los mares de España, que alcanza una longitud hasta de 24 m y tiene la piel de la garganta y del pecho surcada a lo largo formando pliegues’. Curiosamente, cogimos la palabra para denominar un mamífero típico de nuestros mares del francés rorqual, y este del noruego røyrkval, literalmente ‘ballena’.

Trol

Y al pensar en Noruega no podían faltar palabras relacionadas con la famosa mitología escandinava. Nuestra palabra trol procede del noruego troll, que literalmente significa ‘ser sobrenatural’. En el DLE se define como ‘monstruo maligno que habita en bosques o grutas’. En los últimos años, el término trol ha adquirido el significado de ‘persona que molesta e insulta’, sobre todo en foros de Internet, aunque de momento no es una definición incluida en el diccionario (pero no por ello no se puede usar con ese significado).

Y tres más de regalo

Según los servicios que ofrece Enclave RAE, la plataforma de la Real Academia Española (RAE) de servicios lingüísticos (si os pica la curiosidad, leed este artículo tan interesante que explica lo que es), el noruego y el español tienen tres palabras más en común (bueno, una y dos elementos compositivos):

  • Gunneráceo,a. Es un término botánico que designa a una especie concreta de hierbas perennes. Su nombre procede del latín científico Gunneraceus, y este de Gunnera, nombre de un género de plantas, por J. E. Gunnerus, 1718-1773, botánico noruego, y el latín –aceus ‘-áceo’.
  • Atto-. Es un elemento compositivo que significa ‘una trillonésima (10-18) parte’ de algo. Procede del noruego y el danés atten, que significa ‘dieciocho’.
  • Femto-. Otro elemento compositivo, ‘una milbillonésima parte’ (10-15) de algo. Procede del noruego y danés femten, que significa ‘quince’.

Noruego y español: alianzas entre idiomas

Es fácil que se nos ocurran palabras que ya utilizamos en español y que proceden del inglés (airbag, bar, cóctel, wifi…), por ejemplo, pero no es tan fácil saber que hay palabras bastante comunes que debemos a otras lenguas. El noruego es uno de los idiomas que menos vocabulario nos ha aportado, pero hay decenas de lenguajes de los que hemos cogido un puñado de palabras: el polaco, el búlgaro, el sueco o el tibetano. ¡Incluso tenemos una palabra del esquimal: iglú!

¿Conocías todas estas palabras? De tanto hablar del noruego y el español dan ganas de fugarse a ver fiordos… De momento, por aquí seguiremos aprendiendo curiosidades del lenguaje y estaremos al acecho para cazar erratas y errores de ortografía y gramática por doquier. En esos momentos… ¡correctora al rescate!

¿Supermercados DIA, Día o Dia?

Logo de los supermercados DIA

La conocida cadena española de supermercados DIA ha sido noticia esta semana en el mundo económico. Su inversor mayoritario, el ruso Mijaíl Fridman, lanzó el pasado día 5 una oferta pública de adquisición (opa) para hacerse con el 100 % del grupo. Todos los medios dieron la noticia, pero cada uno escribe el nombre de la empresa de una forma. Aclaremos esto, ¡correctora al rescate!

El nombre completo de la empresa es Distribuidora Internacional de Alimentación, por lo que el nombre comercial que todos conocemos son sus siglas, DIA. En concreto, se trata de un acrónimo. Los acrónimos son siglas que se pueden pronunciar como una palabra y también vocablos formados por la unión de elementos de varias palabras (ofimática, teleñeco…).

¿Solo es correcto en mayúsculas?

Ahora bien, hay acrónimos que se han lexicalizado y ya no necesitan escribirse enteros en mayúsculas. Es el caso, por ejemplo, de Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) o de Unicef (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia). Fueron siglas que, con el tiempo, se han convertido en nombres propios que ya solo llevan la primera letra en mayúscula.

Incluso hay sustantivos comunes que ahora utilizamos y que, en su momento, fueron el acrónimo de un nombre más largo. Por ejemplo, ovni (objeto volador no identificado) o la palabra que utilizábamos al principio, opa (oferta pública de adquisición). Pero también sida, láser, pyme

En el caso de los nombres propios, la Ortografía de la lengua española (OLE) recomienda que solo los acrónimos con más de cuatro letras se puedan poner únicamente con inicial mayúscula. Si tienen menos, como es el caso de DIA, lo más adecuado es dejarlo entero en mayúsculas.

Ejemplo de Bolsamanía en el que escriben DIA en mayúscula.

Un ejemplo de Bolsamanía en el que DIA se escribe en mayúsculas pero no opa, que ya está lexicalizado y puede ponerse en plural.

Un acrónimo excepcional

Pero a veces vemos «supermercados DIA» , otras «las tiendas Día» , otras «la empresa Dia»… Por eso, pregunté a la Real Academia de la Lengua (RAE) qué estaba pasando. Podría decirse que el acrónimo DIA está en pleno proceso de lexicalización, aunque es un caso excepcional por ser un nombre propio de menos de cuatro letras. Por tanto, se puede escribir únicamente la primera letra en mayúscula, como en cualquier nombre propio.

Hasta aquí bien. Pero ¿Dia o Día? Una de las características de las siglas es que no se tildan, pero sí los acrónimos lexicalizados. Lo adecuado es adaptar la escritura a la pronunciación. Por eso, si decidimos poner el nombre solo con mayúscula inicial, la tilde será obligatoria: Día.

Ejemplo de La Información en el que han lexicalizador el acrónimo Día y le han puesto la correspondiente tilde.
En La Información han lexicalizado correctamente el acrónimo y lo escriben con tilde. (Vamos a ignorar las erratas y otros errores).

La otra duda que puede surgir es por culpa del logotipo de la compañía. En él, la empresa escribe su nombre con mayúscula inicial y sin tilde, Dia. La OLE recoge que en el diseño gráfico y sectores como la publicidad se permiten ciertas licencias ortográficas. Eso sí, a la hora de escribir el nombre en un texto, hay que ponerle sus tildes o mayúsculas correspondientes.

Los medios desconocen la lección

Para terminar, algunos ejemplos del lío mayúsculo que están creando los supermercados DIA. Ya no solo por sus vaivenes en Bolsa, sino por el caos en la ortografía de los medios de comunicación.

Los supermercados Dia siempre se escriben con mayúscula inicial y sin tilde en El Economista.
En este ejemplo de El Economista, escriben Dia* sin tilde pero mantienen OPA como acrónimo en mayúsculas.
Ejemplo de La Vanguardia, en el que escriben el nombre de los supermercados Dia con mayúscula inicial pero sin tilde.
Otro titular con Dia*, esta vez de La Vanguardia.
Ejemplo de Cinco Días, con Dia solo con mayúscula inicial pero sin tilde.
Un último ejemplo, de Cinco Días.

¿Conocíais este caso de los supermercados DIA? Un ejemplo curioso de la lexicalización de acrónimos. Las palabras avanzan con nosotros y los medios son uno de los principales agentes del cambio en el lenguaje. Aunque unos consiguen adaptarse mejor que otros… ¡Menos mal que esta correctora seguirá acechando para pillarles los errores!

El «ranking» de los anglicismos en los medios


El inglés ha inundado nuestro día a día. Subimos stories para ganar likes mientras nos comemos un muffin (antes conocido como magdalena) en un coffee shop. Pues los medios económicos no iban a ser menos, y tienen anglicismos sin los que parecen no poder vivir. Incluso mal escritos. ¡Correctora al rescate!

¿Cómo se marcan los extranjerismos?

En español señalamos los extranjerismos, las palabras que no pertenecen a nuestro idioma y que no están adaptadas a él, escribiéndolos en cursiva. Si no fuera posible, entre comillas, como en el titular de este artículo. Se hace para avisar al lector de que es posible que esa palabra no se lea tal cual está escrita, sino con la pronunciación del idioma de origen.

Por supuesto, hay extranjerismos que hemos incorporado y que ya forman parte de nuestro vocabulario. Pero, para llegar a ese punto, hay que adaptar su escritura. Si las palabras originales tienen alguna letra o grupo de letras que resultan ajenos al español, estas se adaptan a nuestro sistema fonológico y ortográfico. Básicamente, las adaptamos para que se escriban tal y como se pronuncian. Ya nadie escribiría spaguetti (italiano) pudiendo escribir espagueti, o yogourt (francés) en lugar de yogur.

Los anglicismos económicos más cotizados

Aunque no sea algo exclusivo del mundo económico, había que dejar un hueco para uno de los anglicismos más torturados en los medios: ranking. El pobre sufre de todo: le ponen tilde para intentar colarlo como español (*ránking) o no lo marcan como palabra extranjera. La terminación -ing no es propia del español, por lo que ranking, aunque se pronuncie como se escribe, no está adaptado a nuestra ortografía.

Anglicismos "ranking" (escrito *ránking) y "retail". Expansión.
Un ejemplo de Expansión con un teletipo de Europa Press. El híbrido incorrecto *ránking convive con el anglicismo retail, ese sí bien marcado.
Ejemplo de "ranking" sin marcar como extranjerismo. La Información.
Aquí, ranking no se marca de ninguna manera. Esta vez, en La Información.

Dicho esto, vamos con algunos de los anglicismos más usados en la economía. Por supuesto, en forma de ranking. Hay muchos más, pero estos son algunos de los que más hondo han calado. Y no siempre marcados con su cursiva o sus comillas:

1. Rating

Significa lo mismo que calificación o, para ser más específicos, ‘nota de solvencia’ (de una empresa, de un país…). Los medios prefieren el anglicismo rating porque es una palabra más corta, pero no porque no exista un término español. En el periodismo cada letra cuenta, así que ha ganado adeptos rápidamente.

Ejemplo de El País de un titular en el que se usa "rating" y se marca como extranjerismo.
En El País marcaron rating entre comillas simples. Aunque con el espacio en blanco que queda, habría cabido calificación.

2. Broker

Según el Diccionario de la lengua española (DLE), significa ‘agente intermediario en operaciones financieras o comerciales que percibe una comisión por su intervención’. Existe una forma para escribirlo en español, bróker, pronunciado tal cual se escribe, con una o. Si se pone sin la tilde, debe marcarse como todos los extranjerismos.

Ejemplo de El Mundo para "brokers", marcado como extranjerismo.
Otro ejemplo de El Mundo y, de nuevo, entre comillas simples. Podría marcarse también en cursiva o comillas dobles («» o «»).

3. CEO

Son las siglas en inglés de Chief Executive Officer. En español, consejero delegado. De nuevo, el espacio es la explicación para que haya triunfado tanto este cargo. ¡Anda que no se ahorra hueco escribiendo tres letras en lugar de consejero delegado! Por cierto, las siglas no se ponen en cursiva aunque abrevien expresiones en otro idioma.

Ejemplo de Funds People. Los prefijos unidos a palabras en mayúscula se separan con guion (ex-CEO).
Un ejemplo de Funds People. En este caso el error está en el prefijo, pues debería ser ex-CEO.

4. ETF

Las siglas de Exchange-Traded Fund. Se traducen como fondos cotizados. A grandes rasgos, los ETF son fondos de inversión que cotizan en bolsa. Y, una vez más, sus tres letras han ganado por goleada a las quince de fondos cotizados.

Ejemplo de ETF en un titular de Funds People.
Titular de Funds People.

5. Profit warning

En español podemos traducirlo como advertencia de beneficios. Es un aviso que hace una empresa cotizada cuando cree que algo va a impactar en sus ganancias. Prácticamente nadie usa el término en español, pero no creas que se acuerdan por eso de hay que marcarlo como extranjerismo…

Ejemplo de anglicismo "profit warning" en Bolsamanía, sin marcar como extranjerismo.
En este ejemplo de Bolsamanía, no se destaca profit warning de ninguna forma.

La rapidez es la reina

La conclusión final de este repaso a los medios de comunicación es muy sencilla: cuanto más corto, mejor. En plena era digital no hay que perder un segundo en escribir palabras de más. La rapidez es la reina y el inglés, el rey.

Como periodista, no puedo negar que, en el caso de algunos términos, son más cortos en inglés y los lectores especializados suelen entenderlos igual o mejor que los españoles. Pero entre tantos anglicismos se nos ha olvidado un gran papel de los medios: somos un importante escaparate de la lengua, y la velocidad nunca puede estar por encima de eso.

Siglas e impuestos: un lío mayúsculo


El mundo económico está lleno de palabras raras, números, porcentajes y tablas. Y también de muchas siglas: de impuestos (IVA, IRPF, PVP, IBI…), de indicadores (PIB) o de índices (IPC, IPCA). Y siempre se escriben en mayúsculas. El lío llega cuando hay que desarrollar el nombre al que se refieren… ¡Correctora al rescate!

Empecemos por el principio. ¿Qué son las siglas? Según la Ortografía de la lengua española, son «un signo lingüístico formado con las letras iniciales de los términos que integran una expresión compleja». Es decir, de la Organización de las Naciones Unidas obtenemos ONU, formada por las iniciales de los términos relevantes que forman su nombre (Organización, Naciones, Unidas).

Solemos asociar las mayúsculas en las siglas con que los nombres a los que se refieren también las llevan. Pero hay que tener en cuenta si son nombres comunes o propios. Por ejemplo, ONU se refiere a un nombre propio y, en concreto, las entidades y organismos se escriben con mayúscula en todos su términos relevantes. Por eso, tanto la sigla como el nombre completo se destacan con mayúscula.

En el caso de los impuestos y otros conceptos económicos, son nombres comunes que se abrevian para evitar escribirlos completos. Por tanto, sus siglas irán en mayúscula, pero su nombre completo, en minúscula: producto interior bruto (PIB), impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF), índice de precios al consumo (IPC), salario mínimo interprofesional (SMI) o impuesto sobre el valor añadido (IVA).

Los impuestos se contagian de «mayusculitis»

Vamos a sacar un poco los colores a los medios de comunicación. Un buen día para ver este pequeño error ortográfico fue el 14 de enero, con la presentación del proyecto de los Presupuestos Generales del Estado para 2019. Los medios rebosaban información sobre las novedades fiscales, bien cargada de erratas y de mayúsculas.

Ejemplo de mayúsculas incorrectas en el desarrollo de las siglas PIB junto a un ejemplo correcto. Diario Expansión, 14-1-19.
Expansión no lo tenía muy claro, así que probó con las dos opciones.
Ejemplo de mayúscula incorrecta en el nombre de los impuestos. Noticia de Cinco Días, el 14-1-19.
En Cinco Días quisieron escribir mal el IRPF cuanto antes para dejar hueco a las erratas.
Ejemplo de mayúsculas incorrectas en la escritura de varios impuestos. Fragmento de una tabla vista en Voz Pópuli el 14-1-19.
En Voz Pópuli llenaron la tabla de *«Impuestos» .

Pero no vamos a cebarnos solo con los medios de comunicación, porque no son los únicos que desconocen este apunte ortográfico. Ni siquiera se lo saben en la web del Ministerio de Hacienda ni en la de la Agencia Tributaria, que se supone que son los expertos. Ay.

Tampoco controla aún lo de las minúsculas el Boletín Oficial del Estado (o el BOE), en el que ya en 2006 se publicó la ley que regulaba los impuestos… malamente escritos.

Página web del Ministerio de Hacienda con todos los impuestos escritos en mayúsculas.
En la web del Ministerio de Hacienda no han dado ni una.
Ejemplo de mayúsculas incorrectas en el nombre desarrollado del IRPF.
Empezamos mal la Ley 35/2006, señor BOE.

¡Ay!, el corrector

¿Conocías ya este pequeño error? Como ves, es muy fácil encontrarlo en cualquier texto económico. En estos casos, el trabajo del corrector ortográfico es revisar cada detalle para asegurarse de que ni un error tan pequeño como este llega a los lectores.

Puedes consultar la recomendación de Fundéu relativa a este tema. Y si quieres ampliar información, te recomiendo que eches un vistazo al apartado «Ortotipografía en economía» de la Wikilengua.