Los extranjerismos que se camuflan en el español


Pizza debería ir en cursiva, según la Real Academia Española (RAE). Y pub y whisky. Los extranjerismos son aquellas palabras que tomamos prestadas de otro idioma. Si no las adaptamos al español, debemos marcarlas de alguna manera para que el lector sepa que no se pronuncia tal y como se escribe. Pero hay algunos extranjerismos que ya usamos tanto que parecen palabras españolas. Vamos a desenmascararlos, ¡correctora al rescate!

El español es una de las pocas lenguas en las que cada letra representa (casi) siempre el mismo sonido. Una c y una a juntas siempre se leen [ka] y una t y una o siempre se leen [to]. Prácticamente, podemos decir que una palabra en español se pronuncia tal y como se escribe.

Por eso, cuando usamos extranjerismos, avisamos al lector de que esa norma no se cumple en ese caso poniendo la palabra en cursiva o entre comillas. Pero hay algunos que estamos tan acostumbrados a ver que se nos olvida que, en realidad, no se leen tal y como se escriben. En ese caso, no son palabras adaptadas al español.

Basándonos en el Diccionario de la lengua española, que marca en cursiva aquellas palabras que la RAE considera extranjerismos no adaptados, aquí van algunas de esas palabras que deberían marcarse en cursiva o entre comillas. Aunque las usemos tanto que nos suene extraño.

Extranjerismos del inglés

Palabras que no se pronuncian como se leen

Es el caso de palabras tan comunes como pub, heavy, hall o show. Estamos tan acostumbrados a verlas que las pronunciamos como se hace en inglés. Pero en español escribimos como leemos… Deberíamos escribirlas «pab», «jevi», «jol» o «sou» para que nos encajaran (más o menos).

Grafías impropias del español

Algunas secuencias de consonantes y vocales que son ajenas a nuestra ortografía. Las palabras extranjeras que las tienen necesitan adaptarse a nuestro sistema para no tener que marcarlas en cursiva o comillas.

  • -ing: Camping, casting, ranking, marketingEl sufijo -ing es impropio del español y solo se encuentra en palabras que hemos tomado de otros idiomas.
    Al pronunciar estas palabras siempre nos «comemos» el sonido de la g final. Por eso, según la RAE, cursivas para todos ellos.
  • -y antes de consonante: Las palabras acabadas en y son comunes en español (rey, yodo, yogur), pero solo cuando la y va antes de vocal. Por eso, las palabras como hobby, sexy, body o whisky son extranjerismos sin adaptar. Por ejemplo, la adaptación de sexy es sexi (ya no haría falta destacarla en cursiva), y la de whisky es la curiosa (fea) güisqui.
  • -sh-: Es el caso de palabras como flash o show.
  • -ck-: Crack o hacker también se leen como se escriben, pero su grafía no se adapta a las normas del español, que no incluyen el grupo -ck-. De hecho, solo pronunciamos una de las dos letras, que representan el mismo sonido en español.
  • Dobles consonantes que no tengan reflejo en la pronunciación: Como la doble b de hobby, la doble z de jazz o la doble s de miss.
  • «s líquida»: Muy común en inglés pero impropia del español. Se ve en palabras como spa o spray. Son fáciles de adaptar, con ponerle una e antes es suficiente. Pero, si se utiliza la palabra sin la e, debe marcarse como extranjerismo.
En Xataka no han marcado flash, pero tampoco smartphones, que «canta» un poco que no es palabra española.
Un ejemplo de El País donde ni heavy ni rock llevan marca de extranjerismo.

Extranjerismos del francés

El francés nos ha dado muchas palabras en español. Al igual que en el caso del inglés, algunas las tenemos tan asimiladas que las pronunciamos como en su idioma de origen, pero no tal y como se leen. Es el caso de ballet [balét], boutique [butíc], collage [kolás], mousse [mus], souvenir [subenír] o tour [tur]. (Uso los corchetes para mostrar cómo se pronunciarían según los fonemas que recomienda la RAE).

Extranjerismos del italiano

Ninguna otra palabra podría cerrar este artículo sino nuestra amada pizza. Sí, por raro que parezca, la RAE nos dice que pizza debe marcarse como extranjerismo. De hecho, no la pronunciamos como se escribe (aunque hay quien diga «piza»). Pero además es que la doble z no es propia del español (como en mozarella o paparazzi).

Correctora, pongamos «picsa»

¿Es cuestión de tiempo que empecemos a escribir «picsa», «jevi» y «butic» para ahorrarnos la marca de extranjerismo? ¿O «pasamos» de la RAE y las escribimos como nos resulte más familiar? Sea cual sea la respuesta, la figura del corrector seguirá velando por que el lector reciba un texto entendible y bien redactado. Todo sea por nuestro amado lenguaje.

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