6 palabras que tienen padre y fecha de nacimiento

Baciyelmo es una de las palabras que tienen padre conocido: Cervantes.

Las palabras están en constante evolución: se modifican, se ponen de moda, se dejan de usar… Hay palabras que derivan de otro idioma, palabras que se crean por necesidad y palabras que alguien se inventó un buen día. Es difícil saber exactamente cuándo se crea un término y más aún saber quién lo creó; pero aquí van seis palabras con padre conocido. ¡Correctora al rescate!

Palabras que nacieron en la literatura

1. Baciyelmo. Miguel de Cervantes creó este término en su obra más famosa, El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. El protagonista está convencido de que lleva puesto el yelmo de Mambrino; en cambio, los demás solo ven una bacía de barbero. Para acabar con las dudas, su fiel escudero, Sancho Panza, bautiza al accesorio como baciyelmo.

Hoy, según explica el Diccionario de la lengua española (DRAE), un baciyelmo es una ‘situación o realidad caracterizada por la pretensión de conciliar, mediante una fórmula híbrida, posiciones o conceptos enfrentados.

2. Perogrullada. El DRAE la define como ‘verdad o certeza que, por notoriamente sabida, es necedad o simpleza el decirla’. Procede del nombre del profeta Pedro Grullo, de origen histórico indeterminado. Representa a un personaje cómico que se dedica a decir verdades redundantes («lo que no puede ser no puede ser, y además es imposible», «en lo lleno no hay vacío»…).

El escritor Francisco de Quevedo fue el primero en utilizar esta palabra, en su libro Los sueños, de 1622. El personaje de «el gran profeta» Pero Grullo da diez profecías que Quevedo denomina perogrulladas.

3. Intrahistoria. Término creado por el escritor español Miguel de Unamuno. El diccionario de la Real Academia Española (RAE) lo define como ‘vida tradicional, que sirve de fondo permanente a la historia cambiante y visible’.

4. Vivencia. El filósofo español José Ortega y Gasset creó esta palabra en 1913 para traducir el término alemán Erlebnis.

Palabras con padres médicos y lectores

5. Quirófano. Esta palabra nació en 1892 con motivo de la inauguración de una nueva sala de operaciones en el Hospital de San Carlos de Madrid. Para garantizar que la sala estaba libre de infecciones mientras los estudiantes observaban las operaciones, esta se insertaba en un recinto más grande y se separaba con una gran campana de cristal.

El doctor Andrés del Busto y López, marqués del Busto, propuso llamar a esta sala quirófano. La palabra, al final, acabó por denominar cualquier sala de operaciones, no solo a la de ese hospital.

6. Mileurista. Esta palabra nació el 21 de agosto de 2005 y la creó una lectora del diario El País que envió una carta al director en la que criticaba los bajos salarios. En concreto, se quejaba de que los jóvenes más preparados apenas podían aspirar a ganar unos 1000 euros al mes; a esos trabajadores los llamó mileuristas.

La palabra era útil para definir una realidad del momento y el 23 de octubre de 2005 el propio El País la usó en un reportaje. Fue el pistoletazo de salida para un término que seguimos usando hoy.

Más curiosidades del léxico

¿Te has quedado con ganas de saber más cosas sobre el léxico del español? Si quieres ampliar información sobre estas palabras y otras, te recomiendo el libro Más que palabras (Galaxia Gutenberg), de Pedro Álvarez de Miranda. En él, el catedrático de Lengua Española y miembro de la RAE ha englobado algunos de sus artículos sobre léxico. ¡Muy interesante!

Lenguas que nos dieron solo una palabra en español (I)


Todas las lenguas del mundo se enriquecen con términos de otras, conocidos como extranjerismos. Si buscamos una palabra en el diccionario, es muy probable que aparezca que procede de otra en inglés, francés, griego, italiano, noruego… Y hay algunas lenguas de las que el español solo incorporó una palabra. ¿Te sabes alguna? ¡Correctora al rescate!

Para iniciar la búsqueda de estas lenguas, tomamos como referencia el Diccionario de lengua española o DLE. Eso significa que es posible que haya más términos de estas lenguas en otros diccionarios, más especializados. Para este artículo, si no está en el DLE haremos como que no existe en español (solo por hoy).

Una palabra, una lengua

En esta primera parte de estos artículos, hablaremos de (quizá) las palabras más conocidas de esta selección.

1. Zigurat, del acadio

El acadio fue una lengua semítica, hoy extinta, que se hablaba en la antigua Mesopotamia durante el II milenio a. C. Su nombre deriva de la ciudad de Acad. De esta lengua solo tenemos en español el término zigurat (del acadio ziggurat ‘torre’).

Imagen de un zigurat en Irak. La palabra zigurat es la única que nos dejó en español el acadio.
Zigurat en Irak.

2. Taekwondo, del coreano

Del coreano solo nos quedamos con una palabra para designar el arte marcial del taekwondo. Procede del koreano tae kwon do, ‘arte de lucha con manos y pies’.

3. Esperanto, del esperanto

En 1887, L. L. Zamenhof publicó el primer libro sobre su propio idioma, inventado sobre la base de lenguas románicas, germánicas y eslavas. Su idea era convertirlo en una lengua universal, que fuera fácil de aprender para poder comunicarse de manera internacional. Esa fue el objetivo real del esperanto (que no triunfó especialmente), del que solo nos apropiamos de una palabra: su nombre, el seudónimo de su creador.

4. Iglú, del esquimal

La única palabra de origen esquimal del DLE tenía que ser, por supuesto, iglú.

Imagen de un iglú en el lago Shikaribetsu, en Japón. Es el único término que nos dieron las lenguas esquimales.
Lago Shikaribetsu, en Japón.

5. Ensaimada, del mallorquín

Qué mejor palabra para coger de otro idioma que el nombre de un delicioso dulce. Ensaimada procede del mallorquín ensaïmada, una derivación de saïm ‘saín’. Y es el único término en el DLE de esta variedad del catalán.

6. Dalái lama, del mongol

La única palabra procedente del mongol en el diccionario es el término que designa al dirigente supremo espiritual y político del Tíbet. Procede del mongol dalai ‘océano’ y del tibetano blama ‘lama, alga u ova de los lamedales o charcales’.

7. Narval, del danés

El narval es un cetáceo de unos seis mestros de largo, y su nombre es la única palabra que el español ha cogido del danés. En concreto, narval viene del danés narhval.

8. Kéfir, caucásico

El nombre de esta leche fermentada es el único término caucásico recogido en el diccionario.

¿Un cóctel de kéfir y kiwi?

Lenguas de pocas palabras

Tras esta pequeña lista, terminamos este artículo sobre algunas lenguas de las que solo cogimos una palabra en español. ¿Os sabíais alguna? ¿Cuál os ha gustado más? Pronto volveremos con algunas lenguas más, quizá menos conocidas, que solo nos dieron un término recogido en el DLE. Continuará…

Seis palabras que unen el noruego y el español

Fiordo es una palabra del noruego que el español la ha incorporado

Todas las lenguas se enriquecen a lo largo de su historia adoptando palabras de otros idiomas. Hoy veremos cuáles vienen del noruego y el español se ha quedado para él. ¿Nos vamos de viaje por Noruega y sus bonitas palabras?

Son pocas palabras las que tenemos en español que proceden de otras en noruego, y algunas es posible que ni siquiera te suenen. ¡Tanto mejor! Las aprendemos juntos. Pueden ser un buen tema de conversación para romper el hielo: «Oye, guapo, ¿a que no sabes que la palabra esquí no viene del inglés, sino del noruego?».

Fiordo

Por supuesto, este artículo tenía que empezar con uno de los términos por los que más conocemos al país nórdico. La palabra fiordo procede de la noruega fjord. Según el Diccionario de la lengua española (DLE), significa ‘golfo estrecho y profundo, entre montañas de laderas abruptas, formado por los glaciares durante el periodo cuaternario’. Cogimos prestada una palabra noruega para poder dar nombre a esos bellos paisajes tan representativos del país. Quién tuviera dinero para irse de crucero por los fiordos noruegos…

Esquí

La palabra esquí, tanto el patín como el deporte, proceden en español de la palabra francesa ski que, al mismo tiempo, viene del noruego ski. En español, como ya comentamos en un artículo anterior sobre extranjerismos, para adaptar plenamente una palabra extranjera tenemos que ajustarla a nuestra ortografía y nuestro sistema fonológico, ortográfico y morfológico. Por eso, a esquí le incorporamos una e, ya que las palabras que comienzan por «s líquida» no son propias del español (como en ski, spray o spaguetti). Por último, se adaptó el sonido /k/ a qu en lugar de mantener la letra k original. En las palabras extranjeras de más reciente incorporación ya se prefiere mantener la letra k si la tenían en origen. Parece que antes la k no tenía muchos fans (o fanes, en español) y ahora ya la van aceptando.

Eslalon

Seguimos con el esquí. Eslalon significa ‘competición de esquí alpino sobre un trazado descendente en zigzag con pasos obligados’. Nuestra palabra procede del inglés slalom, y esta del noruego slalåm. Es lo que tiene Noruega, que tienen que sacarle partido a la nieve de alguna forma.

Kril

Un ejemplo de palabra en la que ya se prefirió conservar la letra k original en lugar de adaptarla a qu. Significa ‘banco de crustáceos planctónicos semejantes al camarón, que constituye el alimento principal de las ballenas’. Procede del inglés krill, y este a su vez del noruego krill, que literalmente significa ‘alevín, pez pequeño’. De momento, todas palabras muy en la línea de lo que se nos viene a la mente al pensar en países nórdicos: fiordos, ballenas y deportes de invierno.

Rorcual

Más ballenas. Rorcual es una ‘especie de ballena con aleta dorsal, común en los mares de España, que alcanza una longitud hasta de 24 m y tiene la piel de la garganta y del pecho surcada a lo largo formando pliegues’. Curiosamente, cogimos la palabra para denominar un mamífero típico de nuestros mares del francés rorqual, y este del noruego røyrkval, literalmente ‘ballena’.

Trol

Y al pensar en Noruega no podían faltar palabras relacionadas con la famosa mitología escandinava. Nuestra palabra trol procede del noruego troll, que literalmente significa ‘ser sobrenatural’. En el DLE se define como ‘monstruo maligno que habita en bosques o grutas’. En los últimos años, el término trol ha adquirido el significado de ‘persona que molesta e insulta’, sobre todo en foros de Internet, aunque de momento no es una definición incluida en el diccionario (pero no por ello no se puede usar con ese significado).

Y tres más de regalo

Según los servicios que ofrece Enclave RAE, la plataforma de la Real Academia Española (RAE) de servicios lingüísticos (si os pica la curiosidad, leed este artículo tan interesante que explica lo que es), el noruego y el español tienen tres palabras más en común (bueno, una y dos elementos compositivos):

  • Gunneráceo,a. Es un término botánico que designa a una especie concreta de hierbas perennes. Su nombre procede del latín científico Gunneraceus, y este de Gunnera, nombre de un género de plantas, por J. E. Gunnerus, 1718-1773, botánico noruego, y el latín –aceus ‘-áceo’.
  • Atto-. Es un elemento compositivo que significa ‘una trillonésima (10-18) parte’ de algo. Procede del noruego y el danés atten, que significa ‘dieciocho’.
  • Femto-. Otro elemento compositivo, ‘una milbillonésima parte’ (10-15) de algo. Procede del noruego y danés femten, que significa ‘quince’.

Noruego y español: alianzas entre idiomas

Es fácil que se nos ocurran palabras que ya utilizamos en español y que proceden del inglés (airbag, bar, cóctel, wifi…), por ejemplo, pero no es tan fácil saber que hay palabras bastante comunes que debemos a otras lenguas. El noruego es uno de los idiomas que menos vocabulario nos ha aportado, pero hay decenas de lenguajes de los que hemos cogido un puñado de palabras: el polaco, el búlgaro, el sueco o el tibetano. ¡Incluso tenemos una palabra del esquimal: iglú!

¿Conocías todas estas palabras? De tanto hablar del noruego y el español dan ganas de fugarse a ver fiordos… De momento, por aquí seguiremos aprendiendo curiosidades del lenguaje y estaremos al acecho para cazar erratas y errores de ortografía y gramática por doquier. En esos momentos… ¡correctora al rescate!