La RAE acepta «puto»: ¿en qué te afecta?

La RAE acepta puto: ¿en qué te afecta?

¡La RAE ha aceptado puto como adverbio y como prefijo intensificador! ¿Y ahora qué? ¿Qué supone eso para ti, hablante? Pues, si eres de los que suele decir que algo te putoencanta…, nada; y si nunca has dicho que algo está puto lejos… también nada. ¡Correctora al rescate!

¿Por qué el hecho de que la RAE recoja estos usos de puto no nos afecta a los mortales? En general, ¿por qué no importa mucho que la RAE acepte una palabra?

1. La RAE no censura

El poder de la Academia no es ilimitado. Ni todo lo que dice va a misa ni todo lo que rechaza es el diablo. Su objetivo es recoger cómo habla la gente. De hecho, tras la aceptación de estos nuevos usos de puto, matizaba que «no estaba diciendo que lo acepta ni recomienda su uso, solamente es una descripción de cómo funciona la lengua». Por tanto, una palabra no está «mal» hasta que la acepta RAE y a partir de ahí ya está «bien» .

2. En casa no usas la norma culta

Las normas que establece la RAE van enfocadas a la lengua culta; sus directrices se aplican en contextos formales (un discurso, un correo electrónico profesional, un currículo, un reportaje…). Pero en tu casa puedes decir «cocreta» (que no está en el DRAE, el diccionario de la RAE) y no pasa nada, aunque quizá te miren raro si lo escribes en un libro de cocina. En el caso de puto, parece obvio que nadie lo querrá usar en un contexto formal (la propia Academia lo desaconseja por eso mismo), así que poco impacto tiene saber que la RAE recoge su uso.

3. Las palabras existen sin la RAE

Esa palabra no existe porque no está en el diccionario. Seguro que has oído ese argumento más de una vez. Pero hay que tener en cuenta que hay muchos tipos de diccionarios: históricos, especializados, de una zona geográfica concreta… Es imposible que un solo libro englobe todos los términos de una lengua; siempre se escapa alguno. Por ejemplo, ¿sabías que el DRAE no recoge némesis, una palabra que solemos usar como sinónimo de archienemigo?; y no por ello esa palabra no existe. Pues con puto ocurría igual hasta ahora.

4. Se puede decir almóndiga y murciégalo

La labor del DRAE no solo es registrar cómo hablamos ahora, sino también cómo lo hicimos en el pasado. El objetivo de ese diccionario es poder entender un texto actual y también uno de hace cuatro siglos.

Por ello, es importante conocer las marcas del diccionario; si una palabra se incluye como vulgar, se desaconseja para la lengua culta, por ejemplo. Es el caso de almóndiga, que está en el diccionario, pero con la marca de desusado y vulgar. ¿Por qué está entonces? Para que, si leemos un texto antiguo donde aparezca esa palabra, podamos entenderlo. Pero la marca indica que la RAE desaconseja utilizarlo porque es vulgar. La actual definición de puto (que aún no lo recoge ni como prefijo ni como adverbio) está etiquetada como malsonante.

La RAE y puto

La conclusión de este artículo es sencilla: puto como adverbio se podía usar antes de que la RAE lo aceptara. La opinión de la Academia no lo es todo para los hablantes ni tiene por qué modificar nuestra vida: la lengua es de los hablantes, no de las instituciones. Habla como quieras (con almóndigas y murciégalos) y di los putos que quieras.

Eso sí, cuando tengas que pasar a un registro más formal, sí que conviene echarle un vistazo a la RAE, a su ortografía y su gramática… ¡y contratar un corrector!

Palabras con b o con v que ignoraron la etimología

Palabras con b o con v que ignoraron la etimología

Todos hemos dudado alguna vez con las palabras con B o con V. En la mayoría de los casos, se escriben con una u otra según su etimología, su origen. Por ejemplo, la hembra del toro es vaca, con V, porque procede del latín vacca; pero el portaequipajes o baca se escribe con B porque viene del francés bâche. No obstante, hay algunas palabras a las que les intercambiamos la B y la V, ignorando la etimología. ¿Te sabes alguna? ¡Correctora al rescate!

Cómo se establecen las grafías

Lo más común es que las palabras con B o con V sigan la misma grafía que la palabra de la que proceden: vacca-vaca, vitavida, bufobúho, bouteillebotella. Sin embargo, y sobre todo en palabras que vienen del latín, hubo otros criterios que se impusieron a la etimología.

En primer lugar, la analogía con otras palabras semánticamente relacionadas. Los hablantes empezaron a intercambiar la B y la V en algunas palabras porque así se parecían más a otras con las que las relacionaban. Es lo que pasó, por ejemplo, con la palabra arribista (del francés arriviste, ‘persona que progresa en la vida por medios rápidos y sin escrúpulos’), que empezó a escribirse con B por analogía con arribar y arriba.

En segundo lugar, la pervivencia de grafías medievales. En latín y en el español primitivo, la B y la V representaban sonidos distintos. Por eso, en algunas palabras se cambió una letra por otra según cómo se pronunciaba. Ahora, aunque ya no existe esa distinción de sonido, ya ha arraigado la grafía antietimológica.

La etimología contra el uso

Por estos motivos, en el español actual hay algunas palabras con B que proceden de palabras con V, y viceversa; su grafía choca con la etimología. Estos son algunos ejemplos de palabras procedentes del latín a las que les hemos intercambiado las letras.

Palabras con B que proceden de otras con V

Abogado (de advocātus).

Abuelo (de avolus).

Barbecho (de vervactum).

Barrer y basura (ambas de verrĕre ‘barrer’).

Bermejo (de vermicŭlus ‘gusanillo’, ‘quermes’, por emplearse para producir este color).

Berrear y berrinche (de verres ‘verraco’).

Berza (de virdia ‘verduras’, plural neutro de verdis, y este del latín virĭdis ‘verde’).

Besana y rebosar (de (re)versāre ‘volver’).

Birria (de *verrea ‘terquedad, capricho’, ‘cosa despreciable’, derivado del latín verres ‘verraco’).

Bizco (de versus ‘vuelto’).

Bochorno (de vulturnus ‘viento del este’).

Boda (de vota, ‘votos, promesas’).

Bóveda (quizá del latín *volvĭta, de volvĕre ‘volver’).

Brinco (de vincŭlum ‘atadura’).

Buitre (de vultur).

Bulto (de vultus ‘rostro’).

Palabras con V que proceden de otras con B

Ávila (de Abŭla, de ahí lo de abulense).

Atrever (de tribuĕre ‘atribuir’).

Avanzar (de abantiāre).

Malvavisco (de malva ‘malva’ e hibiscum ‘malvavisco’).

Maravilla (de mirabilia, ‘cosas admirables’).

Móvil (de mobĭlis).

Olvidar (de *oblitāre, y este derivado del latín oblītus, participio de oblivisci).

Ovillo (de globellus, diminutivo de globus ‘bola’).

Tolva (de tubŭla ‘trompetilla’).

Vástago (de bastum ‘palo’).

Viga (de biga ‘carro de dos caballos).

Otros casos antietimológicos

Seguro que, igual que alguna vez has dudado con las palabras con B y con V, lo has hecho con la G y la J. O puede que con la C, la Q y la K. En español, hay varias letras que, en ciertos casos, suenan igual. Y en todos ellos tenemos casos de grafías antietimológicas, que serán protagonistas de futuros artículos.

¿Siglas o abreviaturas? Cómo diferenciarlas


¿Eres más de usar siglas o abreviaturas? Es muy común ver un poco de caos en los medios de comunicación a la hora de elegir entre estas dos formas de acortar. ¿Se dice EE. UU., EEUU, USA…? Dos son abreviaturas (una correcta y otra no), pero otra es una sigla. ¡Correctora al rescate!

Las diferencias entre siglas y abreviaturas

El objetivo de ambas es abreviar un nombre (o una expresión) más extenso. Pero no todos los nombres que tienen siglas tienen su propia abreviatura, y viceversa. Además, la forma de crear una sigla y la de crear una abreviatura son muy distintas.

Cómo se crean las abreviaturas

Por un lado, las abreviaturas, a grandes rasgos, se forman eliminando algunas letras de la palabra o de la expresión: teléf. por teléfono, dcha. por derecha, o r. p. m. por revoluciones por minuto. Todas las abreviaturas llevan punto al final de cada unidad que las componen, y cada una se separa con un espacio: EE. UU. (y no «EEUU») o S. L.

Aunque hay un listado de abreviaturas «oficiales» (algunas en mayúsculas y otras no), hay libertad para que cualquiera cree sus propias versiones. En tus textos personales, puedes abreviar lo que quieras y como quieras, aunque siempre con su punto al final o sus espacios, si corresponden.

Cómo se crean las siglas

Por otro lado, las siglas se forman cogiendo las iniciales de todas las palabras importantes que forman el nombre o la expresión: ONG (organización no gubernamental), IVA (impuesto sobre el valor añadido) o RAE (Real Academia Española). Siempre van en mayúsculas, sin tildes, y se escriben juntas, sin puntos ni espacios. Por eso, la sigla de Estados Unidos es EUA (Estados Unidos de América) o USA (United States of America, en inglés).

El lío de los plurales

Además de su formación, la otra diferencia entre siglas y abreviaturas tiene que ver con el plural. Y es que las siglas no tienen. La ONG y las ONG se escriben exactamente igual, aunque una la pronunciemos en plural (la oenegé y las oenegés). Por eso no es correcto escribir «ONGs» o «ONG’s».

En cambio, las abreviaturas sí pueden ir en plural. Por lo general, simplemente se les añade -es o -s (pág. y págs., Sr. y Sres.). El caso que más dudas genera es cuando ha habido una reducción extrema en la abreviatura y nos hemos quedado solo con una letra de cada unidad; en ese caso, cada una se duplica: EE. UU. (Estados se abrevia con una E duplicada, y Unidos con una U duplicada), JJ. OO. (Juegos Olímpicos), SS. MM. (sus majestades)… En todos esos casos, si se quisieran dejar en singular, la abreviatura sería solo de dos letras (S. M., su majestad).

CC OO, abreviatura sin el punto necesario. Ejemplo de El País.
Sabemos que «CC OO» es una abreviatura porque se duplica la C de Comisiones y la O de Obreras al ser plurales. Sin embargo, le faltan los puntos (CC. OO.). Visto en El País.
A veces se puede elegir entre siglas o abreviaturas (sigla FCSE y abreviatura FFCCSSE).
Europa Press usa la sigla FCSE. En cambio, la Wikipedia (imagen de abajo), prefiere usar la abreviatura, para lo que ha tenido que duplicar todas las letras que abrevian términos en plural; eso sí, le faltan los puntos y los espacios.
Abreviatura de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, FFCCSE. En Wikipedia.

¿S. L. o SL?

Para terminar, el último caso curioso que genera dudas entre siglas y abreviaturas. S. L. es la abreviatura de sociedad limitada, pero seguro que también has visto escrito SL. Al igual que S. A. y SA.

Según la Ortografía, las abreviaturas se leen como si la palabra entera estuviera escrita (si vemos pág., leeremos página). Pero con SL y SA, es común leerlas letra por letra (ese-ele y ese-a). En ese caso, acepta transformarlas en siglas, que se pueden leer letra por letra y, como ya hemos visto, no llevan puntos ni espacios.

La empresa Ambiental S.L. no escribió el espacio necesario en la abreviatura (S. L.).
Esta empresa es más de abreviaturas. Aunque le han faltado los espacios (S. L.).
Ejemplo de Infoautónomos en el que usan la sigla SL en lugar de la abreviatura S. L.
En Infoautónomos (El Economista), son más de siglas.

Entonces… ¿siglas o abreviaturas?

Tras esta explicación, muy escueta, de las siglas y las abreviaturas, te toca ahora decidir si eres más de EE. UU. o de EUA. O si seguirás escribiendo «EEUU», sin punto ni espacios. Esta vez, eso sí, con conocimiento de causa.

¿Por qué el alfabeto termina con la 𝘡?


Todos nos sabemos de memoria el alfabeto (A, B, C, D, E, F, GX, Y, Z). Lo hemos recitado mil veces y aún muchos lo repasamos mentalmente cuando queremos encontrar una palabra en el diccionario. Pero ¿por qué estas 27 letras se sitúan en ese orden y no en otro? ¡Correctora al rescate!

El español utiliza el alfabeto latino, al que se le han añadido algunas letras que no existían en él. El abecedario de los romanos desciende del griego, aunque no de forma directa, sino a través del alfabeto de los etruscos.

Para saber un poco más del orden de las letras, hay que remontarse muy atrás en el tiempo, hasta darnos de bruces con los romanos. En concreto, nos vamos en torno al siglo iv a. C.

El alfabeto hasta el siglo iii a. C.

Los romanos utilizaban un alfabeto formado por 21 letras, cuyo orden y composición se ha modificado ligeramente hasta ahora.

Entonces, el latín utilizaba la letra C para el fonema /g/ (virco se leía como virgo). Además, con el tiempo la letra Z dejó de ser útil, porque desapareció en latín el sonido que representaba. El resultado fue que eliminaron la letra Z y, en su lugar, crearon una nueva: la G. De esta forma, la G pasó a ocupar el sitio de la Z, entre la F y la H, donde se sitúa actualmente.

Después del siglo iii a. C. 

Tras el cambio de la G por la Z, a partir del siglo iii a. C., el alfabeto latino quedó constituido por estas 21 letras:

Alfabeto latino tras el cambio de la Z por la G.

El alfabeto tras la conquista de Grecia

Roma conquistó Grecia a mediados del siglo ii a. C. Tras esto, se incrementó la influencia cultural griega en el mundo romano y, con ello, se incorporaron muchas palabras de origen griego. Para escribir algunas, hubo que añadir nuevas letras al alfabeto. De este modo, se unió la Y y se recuperó la Z. Pero, esta vez, ambas letras se colocaron al final.

A partir del siglo i a. C., y durante muchos siglos, el latín y el posterior español tuvieron un alfabeto de 23 letras.

Alfabeto latino tras la incorporación de la Y y la Z.

Las letras propias del alfabeto español

Con el paso de los años, los hablantes de español tuvieron que ir modificando el uso de algunas letras. Y, en algunos casos, añadir otras. De esta forma, el alfabeto actual, de 27 letras, tiene cuatro que no existían en el latino: la U, la J, la Ñ y la W.

La U y la J. Ambas letras eran variantes de otras ya existentes en latín: la V y la I, respectivamente. De hecho, se usaron como variantes también en el español. Con el paso de los siglos, ambas letras se fueron especializando hasta que, en los siglos xvi y xvii, la U y la I se dejaron solo para sonidos vocálicos, y la V y la J, para consonánticos. Una vez que fueron totalmente autónomas, se colocaron junto a las letras de las que derivaron: la U junto a la V, y la J junto a la I, siempre la vocal antes que la consonante.

La Ñ. Procede de la abreviatura usada en la Edad Media del dígrafo nn. Representa un sonido creado ya por el español que en latín no existía. Se colocó en el alfabeto junto a la letra de la que deriva, la N.

La W. Entró oficialmente en la ortografía en 1969. Se creó por duplicación de la V para representar ciertos sonidos propios de lenguas germánicas. Al principio, solo se usaba para escribir extranjerismos crudos, y al adaptar esas palabras se prefería hacerlo con otras letras (como la G). Igualmente, se incorporó al alfabeto al lado de la letra de la que deriva: la V.

Alfabeto actual del español.

Historia de la ortografía

A grandes rasgos, esta es una breve historia del alfabeto español. Y el porqué del lugar de cada letra. Pero ¿qué pasa con la LL y la CH? ¿No son letras? Otra duda más que habrá que resolver.

Cómo escribir el símbolo del dólar: $, US$, USD


No es ningún misterio que el símbolo del dólar más conocido es $, igual que el del euro es . Pero también existen los llamados símbolos trilíteros que crean alguna que otra confusión en los medios. Aprendamos un poquito más sobre el dólar y la forma correcta de escribirlo. ¡Correctora al rescate!

Muchas monedas tienen, además de su nombre, un símbolo monetario no alfabetizable. Son símbolos como $ (dólar), (euro), £ (libra), ¥ (yen)… En España, se suelen escribir detrás de la cifra a la que se refieren, y la Ortografía explica que se debe dejar un espacio en blanco detrás: 35 €, 8 $, 1 358 983 ¥. En América, se prefiere escribir los símbolos antes del número y sin blanco: €35, £482.

Los símbolos trilíteros

Además de estos símbolos, las monedas también se pueden escribir con símbolos alfabetizables, es decir, con letras. Son los símbolos trilíteros, tres letras que abrevian el nombre completo de las divisas: EUR (euro), USD (dólar estadounidense), GBP (libra esterlina), JPY (yen japonés), CHF (franco suizo), AUD (dólar australiano), COP (peso colombiano), CAD (dólar canadiense)… Todas están recogidas en el estándar internacional ISO 4217.

Aunque suelen corresponder con las siglas del nombre de la moneda (United States dollar, USD), se consideran símbolos. Por eso, al escribir estas tres letras hay que dejar un espacio con la cifra a la que acompañan. En este caso, la Ortografía establece que debe haber espacio aunque el símbolo vaya antepuesto: 333 EUR, CHF 2000.

Las características de los símbolos

Los símbolos son invariables, tanto los alfabetizables como los no alfabetizables. Se fijan por estándares internacionales y son iguales en todo el mundo. No tienen plural, ni se pueden alteran sus mayúsculas o minúsculas. Por eso, es incorrecto, por ejemplo, escribir «kgs» (el símbolo de kilogramo siempre es kg) o «Km» (el símbolo del kilómetro siempre es km).

Ejemplo de plural incorrecto en un símbolo: "kgs". Visto en 20minutos.
Un ejemplo de 20minutos en el que han puesto plural a un símbolo invariable: 23 kg.

En el caso de las monedas ocurre lo mismo. El símbolo del dólar siempre será $ o USD (en el caso del estadounidense), pero nunca «$s» o «usd» (o derivados). Si se quiere poner en plural el nombre de la divisa, lo mejor es escribir el nombre completo: un millón de dólares estadounidenses.

Los híbridos para el símbolo del dólar

Uno de los errores más comunes al hablar de monedas es mezclar símbolos y crear híbridos extraños. Hay tres formas posibles de escribir dólar estadounidense ($, USD y dólar estadounidense), pero no se pueden combinar.

No obstante, el símbolo $ puede resultar algo ambiguo, ya que hay muchos tipos de dólar. Pero, si se quiere concretar qué tipo de dólar es (estadounidense, canadiense, australiano), es mejor utilizar el símbolo trilítero. En él, las dos primeras letras marcan el país: USD, CAD, AUD.

Ejemplos de híbridos

Por eso es incorrecto mezclar símbolos y crear híbridos como «US$», muy querido entre los medios. Además, tampoco el ahorro de espacio puede ser una excusa para utilizar este híbrido, ya que siguen siendo tres caracteres.

Ejemplo de híbrido incorrecto en el símbolo del dólar. Visto en CNN en Español.
Un ejemplo de CNN en Español.
Ejemplo de híbrido incorrecto en el símbolo del dólar. Visto en Hosteltur.
Otro ejemplo, esta vez de Hosteltur.
Ejemplo de híbrido incorrecto en el símbolo del dólar. Visto en Gestión.
También mezclan símbolos en este titular de Gestión.

¿Y tú? ¿Eres más de símbolos o de escribir las palabras completas? La escritura del símbolo del dólar es una de las que más dudas genera, aunque todos los símbolos tienen algo de complicación. Para próximos episodios… por qué no se mezclan letras y cifras. Pero eso ya para otro día.

Cómo usar la letra cursiva al hablar de los medios

Los nombres de periódicos van en cursiva.

La Ortografía de la Real Academia Española (RAE) nos explica que los nombres de las publicaciones periódicas deben escribirse en letra cursiva. Es decir, periódicos y revistas como ¡Hola!, El País o Pronto. Pero ¿los medios digitales son periódicos si siempre están publicando y actualizando? ¿Y qué pasa con las agencias de noticias? ¡Correctora al rescate!

¿Los medios digitales son periódicos?

Son muchos los usos que se le dan en español a la letra cursiva. Sirve para marcar extranjerismos, para los nombres de obras de creación (libros, películas…), para las citas textuales, para señalar ironía o algún doble sentido… En muchos casos, se pueden usar tanto la cursiva como las comillas, aunque suele recomendarse más una forma u otra.

Uno de sus usos es marcar el nombre de una publicación periódica, tal y como se recoge en la Ortografía de la lengua española (OLE). Más o menos es fácil deducir que una revista que se publica cada mes o un periódico que sale de lunes a viernes es una publicación periódica. En esos casos, sus nombres irán en letra cursiva, sin duda.

Pero la tecnología nos hace dudar… Los medios digitales siempre están publicando cosas y actualizando, ¿se puede decir que son periódicos, es decir, que salen cada cierto tiempo? Pues según la RAE sí, así que sus nombres también deben escribirse en cursiva cuando nos refiramos a ellos en un texto. Por ejemplo: «Eldiario.es publica esta semana un especial sobre medioambiente» o «El Español está dirigido por Pedro J. Ramírez».

Además de la cursiva, los nombres de medios digitales o impresos deberán llevar todas las palabras relevantes con inicial mayúscula. Es decir, todos los sustantivos, adjetivos o adverbios que compongan su nombre: El Economista, El Confidencial Digital, La Tribuna de Albacete

La letra cursiva no es cosa de todos

Este uso de la cursiva ha creado un poco de lío entre los propios medios de comunicación. De hecho, muchos ya usan la cursiva para hablar de cualquier medio, sea un periódico, una radio o una agencia de noticias. Así, indiscriminadamente.

Sin embargo, solo los nombres de las publicaciones periódicas (y sus versiones digitales) usarán la letra cursiva. El resto de medios (radios, televisiones o agencias) son empresas y entidades, por lo que son nombres propios comunes que deben ir en redonda: RNE, EFE, Reuters, Onda Cero… Pero no todos los medios se han hecho a la idea de esto… Para muestra, un botón:

Letra cursiva incorrecta para referirse a RNE y Europa Press. Ejemplo de "El Economista".
En El Economista no hacen distinciones y le ponen cursiva tanto a una radio como a una agencia.
Letra cursiva errónea para referirse a RNE. Ejemplo de "La Vanguardia".
La han tomado con Radio Nacional y no se libra de ninguna cursiva. Esta vez, en La Vanguardia.
Falta de letra cursiva en "El País", en una noticia escrita en "El Español".
En El Español van al revés y lo que hacen es quitarle la cursiva a su colega El País.

Los medios confunden a los medios

Este podría ser un caso en el que los periodistas se han liado a ellos mismos. ¿Habéis visto más de estos errores en algún medio? ¿Conocíais que era un error? Mientras que los periodistas se aclaran, esta correctora seguirá muy pendiente de cazar estos pequeños gazapos. ¡Lo bien que nos vienen para aprender ortografía!

Los extranjerismos que se camuflan en el español

Extranjerismos que se esconden en español

Pizza debería ir en cursiva, según la Real Academia Española (RAE). Y pub y whisky. Los extranjerismos son aquellas palabras que tomamos prestadas de otro idioma. Si no las adaptamos al español, debemos marcarlas de alguna manera para que el lector sepa que no se pronuncia tal y como se escribe. Pero hay algunos extranjerismos que ya usamos tanto que parecen palabras españolas. Vamos a desenmascararlos, ¡correctora al rescate!

El español es una de las pocas lenguas en las que cada letra representa (casi) siempre el mismo sonido. Una c y una a juntas siempre se leen [ka] y una t y una o siempre se leen [to]. Prácticamente, podemos decir que una palabra en español se pronuncia tal y como se escribe.

Por eso, cuando usamos extranjerismos, avisamos al lector de que esa norma no se cumple en ese caso poniendo la palabra en cursiva o entre comillas. Pero hay algunos que estamos tan acostumbrados a ver que se nos olvida que, en realidad, no se leen tal y como se escriben. En ese caso, no son palabras adaptadas al español.

Basándonos en el Diccionario de la lengua española, que marca en cursiva aquellas palabras que la RAE considera extranjerismos no adaptados, aquí van algunas de esas palabras que deberían marcarse en cursiva o entre comillas. Aunque las usemos tanto que nos suene extraño.

Extranjerismos del inglés

Palabras que no se pronuncian como se leen

Es el caso de palabras tan comunes como pub, heavy, hall o show. Estamos tan acostumbrados a verlas que las pronunciamos como se hace en inglés. Pero en español escribimos como leemos… Deberíamos escribirlas «pab», «jevi», «jol» o «sou» para que nos encajaran (más o menos).

Grafías impropias del español

Algunas secuencias de consonantes y vocales que son ajenas a nuestra ortografía. Las palabras extranjeras que las tienen necesitan adaptarse a nuestro sistema para no tener que marcarlas en cursiva o comillas.

  • -ing: Camping, casting, ranking, marketingEl sufijo -ing es impropio del español y solo se encuentra en palabras que hemos tomado de otros idiomas.
    Al pronunciar estas palabras siempre nos «comemos» el sonido de la g final. Por eso, según la RAE, cursivas para todos ellos.
  • -y antes de consonante: Las palabras acabadas en y son comunes en español (rey, yodo, yogur), pero solo cuando la y va antes de vocal. Por eso, las palabras como hobby, sexy, body o whisky son extranjerismos sin adaptar. Por ejemplo, la adaptación de sexy es sexi (ya no haría falta destacarla en cursiva), y la de whisky es la curiosa (fea) güisqui.
  • -sh-: Es el caso de palabras como flash o show.
  • -ck-: Crack o hacker también se leen como se escriben, pero su grafía no se adapta a las normas del español, que no incluyen el grupo -ck-. De hecho, solo pronunciamos una de las dos letras, que representan el mismo sonido en español.
  • Dobles consonantes que no tengan reflejo en la pronunciación: Como la doble b de hobby, la doble z de jazz o la doble s de miss.
  • «s líquida»: Muy común en inglés pero impropia del español. Se ve en palabras como spa o spray. Son fáciles de adaptar, con ponerle una e antes es suficiente. Pero, si se utiliza la palabra sin la e, debe marcarse como extranjerismo.
En Xataka no han marcado flash, pero tampoco smartphones, que «canta» un poco que no es palabra española.
Un ejemplo de El País donde ni heavy ni rock llevan marca de extranjerismo.

Extranjerismos del francés

El francés nos ha dado muchas palabras en español. Al igual que en el caso del inglés, algunas las tenemos tan asimiladas que las pronunciamos como en su idioma de origen, pero no tal y como se leen. Es el caso de ballet [balét], boutique [butíc], collage [kolás], mousse [mus], souvenir [subenír] o tour [tur]. (Uso los corchetes para mostrar cómo se pronunciarían según los fonemas que recomienda la RAE).

Extranjerismos del italiano

Ninguna otra palabra podría cerrar este artículo sino nuestra amada pizza. Sí, por raro que parezca, la RAE nos dice que pizza debe marcarse como extranjerismo. De hecho, no la pronunciamos como se escribe (aunque hay quien diga «piza»). Pero además es que la doble z no es propia del español (como en mozarella o paparazzi).

Correctora, pongamos «picsa»

¿Es cuestión de tiempo que empecemos a escribir «picsa», «jevi» y «butic» para ahorrarnos la marca de extranjerismo? ¿O «pasamos» de la RAE y las escribimos como nos resulte más familiar? Sea cual sea la respuesta, la figura del corrector seguirá velando por que el lector reciba un texto entendible y bien redactado. Todo sea por nuestro amado lenguaje.

¿Por qué no «inflacción» y «deflacción»?


Si ya eres todo un experto en ortografía, tienes claro que las palabras «inflacción» y «deflacción» no son correctas. Y, si aún no estás muy convencido, preguntamos a la Real Academia Española (RAE) por qué se dice inflación y deflación, que parecen sonar menos bonitas. ¡Correctora al rescate!

En el mundillo económico la inflación y la deflación son ya parte del equipo de periodistas. Están hasta en la sopa, siempre con sus porcentajes y diciéndonos si hemos pagado más o menos este mes.

«Inflacción» pero no «inflactor»

En la Ortografía de la Lengua Española (OLE), se explica que las palabras terminadas en el sufijo -ción (como inflación y deflación) se escriben con doble c, -cc-, cuando en su familia léxica tienen alguna palabra con el grupo -ct-. Es el caso, por ejemplo, de acción, que en su familia léxica tiene acto. O de infección, que tiene infectado o infectar.

Partiendo de aquí, vemos qué pasa con «inflacción» e inflación. Dentro de su familia léxica tenemos palabras como inflacionario o hiperinflación, pero no «inflactor», que tendría ese grupo -ct-. Por ello, inflación se escribe con una sola «c», como discreción o evaluación.

«Deflacción» y «deflactor»

Vale, no es «inflacción», sino inflación. Pero ¿qué pasa con «deflacción»? Porque, a diferencia del caso anterior, sí que existen palabras en su familia léxica con el grupo -ct-: deflactor (‘coeficiente utilizado para la operación de deflactar’) y deflactar (‘transformar valores monetarios nominales en otros expresados en monedas de poder adquisitivo constante’).

Llegados a este punto en el que parece que «deflacción» va a ganar la partida, preguntamos a la RAE para saber qué está pasando. Y la respuesta está en el origen de la palabra. Según explica la RAE, la norma del grupo -ct- no se aplica con aquellas palabras acabadas en -ción que han llegado al español recientemente a través de otras lenguas, como el inglés o el francés. Y ese es el caso de deflación, pero no de inflación, que viene del latín inflatio.

Deflación viene del francés déflation, y esta a su vez del inglés deflation. La RAE explica que el verbo deflactar surgió a partir del inglés deflate con una «c» antietimológica surgida, seguramente, por la analogía con otros verbos que sí tienen el grupo -ct-. En resumen, podemos decir que es una excepción a la norma por su origen.

Si tenéis curiosidad por saber por qué le añadimos una «c»extra sin necesidad a estas palabras, os recomiendo este genial artículo de Sin Faltas en el que hablan de la ultracorrección.

Pocos y escondidos ejemplos

En general, parece que los medios tienen claro que tanto inflación como deflación se escriben con una sola «c». Hay que buscar e indagar bastante para pillarles este fallo, pero alguno que otro no lo ha podido ocultar.

Ejemplo de eldiario.es en el que se ha colado inflacción en las etiquetas del artículo.
En este artículo de eldiario.es se les coló
«inflacción». Aunque se arregló en el texto, se les olvidó cambiar las etiquetas.
Titular de El Periódico de Aragón con inflacción en lugar de inflación.
Otro ejemplo, en El Periódico de Aragón. Esta vez en el mismo titular.
Análisis de mercado del bróker XTB en el que en el titular y la sección hablan de inflacción.
XTB es un bróker que suele escribir comentarios de mercado. En el cuerpo del texto hablan de inflación, pero en el titular y la sección se les ha colado la -cc-.

Excepciones y despistes

¿Ya sabíais por qué no es correcto decir «inflacción» y «deflacción»? Es curioso cómo las nuevas palabras procedentes de otras lenguas «se libran» de las normas ortográficas. Y es curioso también ver los despistes de algunos medios que, cuando se dan cuenta del error, lo corrigen a medias.

¿Supermercados DIA, Día o Dia?

Logo de los supermercados DIA

La conocida cadena española de supermercados DIA ha sido noticia esta semana en el mundo económico. Su inversor mayoritario, el ruso Mijaíl Fridman, lanzó el pasado día 5 una oferta pública de adquisición (opa) para hacerse con el 100 % del grupo. Todos los medios dieron la noticia, pero cada uno escribe el nombre de la empresa de una forma. Aclaremos esto, ¡correctora al rescate!

El nombre completo de la empresa es Distribuidora Internacional de Alimentación, por lo que el nombre comercial que todos conocemos son sus siglas, DIA. En concreto, se trata de un acrónimo. Los acrónimos son siglas que se pueden pronunciar como una palabra y también vocablos formados por la unión de elementos de varias palabras (ofimática, teleñeco…).

¿Solo es correcto en mayúsculas?

Ahora bien, hay acrónimos que se han lexicalizado y ya no necesitan escribirse enteros en mayúsculas. Es el caso, por ejemplo, de Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) o de Unicef (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia). Fueron siglas que, con el tiempo, se han convertido en nombres propios que ya solo llevan la primera letra en mayúscula.

Incluso hay sustantivos comunes que ahora utilizamos y que, en su momento, fueron el acrónimo de un nombre más largo. Por ejemplo, ovni (objeto volador no identificado) o la palabra que utilizábamos al principio, opa (oferta pública de adquisición). Pero también sida, láser, pyme

En el caso de los nombres propios, la Ortografía de la lengua española (OLE) recomienda que solo los acrónimos con más de cuatro letras se puedan poner únicamente con inicial mayúscula. Si tienen menos, como es el caso de DIA, lo más adecuado es dejarlo entero en mayúsculas.

Ejemplo de Bolsamanía en el que escriben DIA en mayúscula.

Un ejemplo de Bolsamanía en el que DIA se escribe en mayúsculas pero no opa, que ya está lexicalizado y puede ponerse en plural.

Un acrónimo excepcional

Pero a veces vemos «supermercados DIA» , otras «las tiendas Día» , otras «la empresa Dia»… Por eso, pregunté a la Real Academia de la Lengua (RAE) qué estaba pasando. Podría decirse que el acrónimo DIA está en pleno proceso de lexicalización, aunque es un caso excepcional por ser un nombre propio de menos de cuatro letras. Por tanto, se puede escribir únicamente la primera letra en mayúscula, como en cualquier nombre propio.

Hasta aquí bien. Pero ¿Dia o Día? Una de las características de las siglas es que no se tildan, pero sí los acrónimos lexicalizados. Lo adecuado es adaptar la escritura a la pronunciación. Por eso, si decidimos poner el nombre solo con mayúscula inicial, la tilde será obligatoria: Día.

Ejemplo de La Información en el que han lexicalizador el acrónimo Día y le han puesto la correspondiente tilde.
En La Información han lexicalizado correctamente el acrónimo y lo escriben con tilde. (Vamos a ignorar las erratas y otros errores).

La otra duda que puede surgir es por culpa del logotipo de la compañía. En él, la empresa escribe su nombre con mayúscula inicial y sin tilde, Dia. La OLE recoge que en el diseño gráfico y sectores como la publicidad se permiten ciertas licencias ortográficas. Eso sí, a la hora de escribir el nombre en un texto, hay que ponerle sus tildes o mayúsculas correspondientes.

Los medios desconocen la lección

Para terminar, algunos ejemplos del lío mayúsculo que están creando los supermercados DIA. Ya no solo por sus vaivenes en Bolsa, sino por el caos en la ortografía de los medios de comunicación.

Los supermercados Dia siempre se escriben con mayúscula inicial y sin tilde en El Economista.
En este ejemplo de El Economista, escriben Dia* sin tilde pero mantienen OPA como acrónimo en mayúsculas.
Ejemplo de La Vanguardia, en el que escriben el nombre de los supermercados Dia con mayúscula inicial pero sin tilde.
Otro titular con Dia*, esta vez de La Vanguardia.
Ejemplo de Cinco Días, con Dia solo con mayúscula inicial pero sin tilde.
Un último ejemplo, de Cinco Días.

¿Conocíais este caso de los supermercados DIA? Un ejemplo curioso de la lexicalización de acrónimos. Las palabras avanzan con nosotros y los medios son uno de los principales agentes del cambio en el lenguaje. Aunque unos consiguen adaptarse mejor que otros… ¡Menos mal que esta correctora seguirá acechando para pillarles los errores!

El «ranking» de los anglicismos en los medios


El inglés ha inundado nuestro día a día. Subimos stories para ganar likes mientras nos comemos un muffin (antes conocido como magdalena) en un coffee shop. Pues los medios económicos no iban a ser menos, y tienen anglicismos sin los que parecen no poder vivir. Incluso mal escritos. ¡Correctora al rescate!

¿Cómo se marcan los extranjerismos?

En español señalamos los extranjerismos, las palabras que no pertenecen a nuestro idioma y que no están adaptadas a él, escribiéndolos en cursiva. Si no fuera posible, entre comillas, como en el titular de este artículo. Se hace para avisar al lector de que es posible que esa palabra no se lea tal cual está escrita, sino con la pronunciación del idioma de origen.

Por supuesto, hay extranjerismos que hemos incorporado y que ya forman parte de nuestro vocabulario. Pero, para llegar a ese punto, hay que adaptar su escritura. Si las palabras originales tienen alguna letra o grupo de letras que resultan ajenos al español, estas se adaptan a nuestro sistema fonológico y ortográfico. Básicamente, las adaptamos para que se escriban tal y como se pronuncian. Ya nadie escribiría spaguetti (italiano) pudiendo escribir espagueti, o yogourt (francés) en lugar de yogur.

Los anglicismos económicos más cotizados

Aunque no sea algo exclusivo del mundo económico, había que dejar un hueco para uno de los anglicismos más torturados en los medios: ranking. El pobre sufre de todo: le ponen tilde para intentar colarlo como español (*ránking) o no lo marcan como palabra extranjera. La terminación -ing no es propia del español, por lo que ranking, aunque se pronuncie como se escribe, no está adaptado a nuestra ortografía.

Anglicismos "ranking" (escrito *ránking) y "retail". Expansión.
Un ejemplo de Expansión con un teletipo de Europa Press. El híbrido incorrecto *ránking convive con el anglicismo retail, ese sí bien marcado.
Ejemplo de "ranking" sin marcar como extranjerismo. La Información.
Aquí, ranking no se marca de ninguna manera. Esta vez, en La Información.

Dicho esto, vamos con algunos de los anglicismos más usados en la economía. Por supuesto, en forma de ranking. Hay muchos más, pero estos son algunos de los que más hondo han calado. Y no siempre marcados con su cursiva o sus comillas:

1. Rating

Significa lo mismo que calificación o, para ser más específicos, ‘nota de solvencia’ (de una empresa, de un país…). Los medios prefieren el anglicismo rating porque es una palabra más corta, pero no porque no exista un término español. En el periodismo cada letra cuenta, así que ha ganado adeptos rápidamente.

Ejemplo de El País de un titular en el que se usa "rating" y se marca como extranjerismo.
En El País marcaron rating entre comillas simples. Aunque con el espacio en blanco que queda, habría cabido calificación.

2. Broker

Según el Diccionario de la lengua española (DLE), significa ‘agente intermediario en operaciones financieras o comerciales que percibe una comisión por su intervención’. Existe una forma para escribirlo en español, bróker, pronunciado tal cual se escribe, con una o. Si se pone sin la tilde, debe marcarse como todos los extranjerismos.

Ejemplo de El Mundo para "brokers", marcado como extranjerismo.
Otro ejemplo de El Mundo y, de nuevo, entre comillas simples. Podría marcarse también en cursiva o comillas dobles («» o «»).

3. CEO

Son las siglas en inglés de Chief Executive Officer. En español, consejero delegado. De nuevo, el espacio es la explicación para que haya triunfado tanto este cargo. ¡Anda que no se ahorra hueco escribiendo tres letras en lugar de consejero delegado! Por cierto, las siglas no se ponen en cursiva aunque abrevien expresiones en otro idioma.

Ejemplo de Funds People. Los prefijos unidos a palabras en mayúscula se separan con guion (ex-CEO).
Un ejemplo de Funds People. En este caso el error está en el prefijo, pues debería ser ex-CEO.

4. ETF

Las siglas de Exchange-Traded Fund. Se traducen como fondos cotizados. A grandes rasgos, los ETF son fondos de inversión que cotizan en bolsa. Y, una vez más, sus tres letras han ganado por goleada a las quince de fondos cotizados.

Ejemplo de ETF en un titular de Funds People.
Titular de Funds People.

5. Profit warning

En español podemos traducirlo como advertencia de beneficios. Es un aviso que hace una empresa cotizada cuando cree que algo va a impactar en sus ganancias. Prácticamente nadie usa el término en español, pero no creas que se acuerdan por eso de hay que marcarlo como extranjerismo…

Ejemplo de anglicismo "profit warning" en Bolsamanía, sin marcar como extranjerismo.
En este ejemplo de Bolsamanía, no se destaca profit warning de ninguna forma.

La rapidez es la reina

La conclusión final de este repaso a los medios de comunicación es muy sencilla: cuanto más corto, mejor. En plena era digital no hay que perder un segundo en escribir palabras de más. La rapidez es la reina y el inglés, el rey.

Como periodista, no puedo negar que, en el caso de algunos términos, son más cortos en inglés y los lectores especializados suelen entenderlos igual o mejor que los españoles. Pero entre tantos anglicismos se nos ha olvidado un gran papel de los medios: somos un importante escaparate de la lengua, y la velocidad nunca puede estar por encima de eso.