5 motivos para contratar un corrector de textos en tu empresa

El corrector de textos ayuda a las empresas a enviar justo el mensaje que ellas quieren

Contar con un corrector de textos tiene muchas ventajas: ahorra dinero, mejora la imagen de la empresa, evita malentendidos, da coherencia a la marca y adapta el mensaje al público objetivo.

La palabra corregir da un poco de miedo. Si me corrigen, es porque hago algo mal. Sin embargo, el trabajo de un corrector de textos no es solo quitar faltas de ortografía, sino asesorar y ayudar a que las empresas envíen a su público el mensaje exacto que quieren.

Las empresas se comunican con la clientela a través de una gran variedad de textos: anuncios, redes sociales, correos electrónicos, descripciones de productos… Cada compañía sabe qué mensaje quiere enviar: que sus productos son los mejores, que se preocupa por el medioambiente, que vende más barato que nadie… Pero ¿ese es el mensaje que llega de verdad al público? ¿Y si ha habido algo en el texto que ha desviado su atención de lo importante?, ¿y si una palabra le ha confundido? Hay muchos factores que pueden evitar que el público lea lo que la empresa quiere.

El trabajo de un corrector de textos es muy importante en cualquier empresa. Estos son cinco motivos por los que un texto corporativo debería pasar antes por los ojos de un corrector profesional:

1. Ahorra dinero

Una errata puede tener un coste altísimo. Es lo que le ocurrió al departamento de transportes de Nueva York. Tuvieron que retirar más de 160 000 mapas y carteles en los que se informaba de un cambio en el precio de los abonos. Por error, se había puesto que el precio nuevo era el antiguo y que el antiguo era el nuevo. ¡El fallo les costó cerca de medio millón de dólares!

Hay muchos más casos como ese (en este artículo de El Confidencial y este otro de Abc hay algunos más). Un pequeño descuido puede suponer tirar por la borda todo el trabajo. No significa que quien redactó ese texto no supiera escribir; a veces, son solo fallos que cualquiera podría cometer. Un corrector de textos está especialmente formado para ver esos detallitos y evitar que las malvadas erratas campen a sus anchas.

2. Mejora la imagen de la empresa

¿Alguna vez os ha llegado uno de esos correos electrónicos fraudulentos? Se hacen pasar por bancos o compañías de telefonía para intentar robar datos o contraseñas. Sin embargo, suelen ser muy fáciles de detectar porque sus mensajes están llenos de faltas de ortografía y malas traducciones:

Este mensage es un correo oficial de bankia porque su cuenta a sido hackeada. por favor, pongase en contacto con nosotros por este correo electrónicoo indicando su number de cuenta y su password para poder solucionar ell problem.

No es que sea muy creíble, ¿verdad? Sin ser tan exagerado, puede ocurrir algo parecido cuando se escribe un texto empresarial. Un mensaje bien redactado y acorde con el público objetivo transmite seriedad, profesionalidad y respeto por quienes confían en la marca.

Y otro motivo muy importante: las noticias vuelan en internet. Si se publica algo con un error muy llamativo, no tardará en aparecer en las redes sociales y propagarse. Al final, la empresa puede ser conocida y recordada por un fallo y no por sus productos.

3. Evita malentendidos

Los signos de puntuación y las faltas de ortografía pueden crear más de una confusión. No es lo mismo decir «A comer, niños» que «A comer niños». Esa coma separa a una persona con hijos de un caníbal.

No obstante, no solo los errores ortográficos pueden crear ambigüedades y malentendidos. El orden de una oración puede cambiar su significado y, en ciertos casos, confundir a los consumidores. Pongamos un ejemplo sencillo:

  1. Juguetes de madera para niños: el juguete está hecho de madera
  2. Juguetes para niños de madera: ¿el juguete es solo para niños hechos de madera?

En el caso anterior, el malentendido es fácil de arreglar. Está claro que no hay personas de madera, por lo que se entiende que es el juguete el que está hecho de ese material. Pero la ambigüedad puede ser mucho más sutil y peligrosa:

3. Bajamos el precio al 50 % de los productos: ¿significa que la mitad de los productos es más barata o que todos los productos costarán la mitad?

Es fácil redactar una oración que pueda tener una segunda lectura sin darnos cuenta. Para revisarlas y evitar confusiones está el corrector de textos.

4. Da coherencia a la marca

Las empresas también tienen su identidad. Algunas prefieren ser más informales, otras más serias, otras son más juveniles y divertidas… Y en todos los mensajes que envíe hay que mantener esa identidad. Por eso es importante corregir los textos antes, ya que es fácil despistarse y, por ejemplo, hablar al público de en vez de usted.

5. Adapta el mensaje al público

No es lo mismo escribir un mensaje para informar a una comunidad de vecinos que redactar una reclamación para el ayuntamiento. Cada situación requiere de un escrito con ciertas características, pues persigue un fin concreto y está dirigido a una persona concreta. La señora del 5.ºD y el joven del 2.ºA deben enterarse sin problema de que van a cortarles el agua. Y el ayuntamiento esperará recibir una reclamación formal y bien redactada para tomarla en serio.

Parte del trabajo de un corrector de textos es fijarse en el lector y adaptar el escrito a sus necesidades. De esta forma, el mensaje llegará completo y se ajustará a lo que el público espera de él.

Estos son cinco motivos para contratar un corrector de textos para las empresas. El resumen es contundente: ahorra dinero, mejora la credibilidad y la imagen y consigue enviar justo el mensaje que la empresa quiere. ¡Pide presupuesto sin compromiso y empieza a impulsar tu marca comercial!

6 palabras que tienen padre y fecha de nacimiento

Baciyelmo es una de las palabras que tienen padre conocido: Cervantes.

Las palabras están en constante evolución: se modifican, se ponen de moda, se dejan de usar… Hay palabras que derivan de otro idioma, palabras que se crean por necesidad y palabras que alguien se inventó un buen día. Es difícil saber exactamente cuándo se crea un término y más aún saber quién lo creó; pero aquí van seis palabras con padre conocido. ¡Correctora al rescate!

Palabras que nacieron en la literatura

1. Baciyelmo. Miguel de Cervantes creó este término en su obra más famosa, El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. El protagonista está convencido de que lleva puesto el yelmo de Mambrino; en cambio, los demás solo ven una bacía de barbero. Para acabar con las dudas, su fiel escudero, Sancho Panza, bautiza al accesorio como baciyelmo.

Hoy, según explica el Diccionario de la lengua española (DRAE), un baciyelmo es una ‘situación o realidad caracterizada por la pretensión de conciliar, mediante una fórmula híbrida, posiciones o conceptos enfrentados.

2. Perogrullada. El DRAE la define como ‘verdad o certeza que, por notoriamente sabida, es necedad o simpleza el decirla’. Procede del nombre del profeta Pedro Grullo, de origen histórico indeterminado. Representa a un personaje cómico que se dedica a decir verdades redundantes («lo que no puede ser no puede ser, y además es imposible», «en lo lleno no hay vacío»…).

El escritor Francisco de Quevedo fue el primero en utilizar esta palabra, en su libro Los sueños, de 1622. El personaje de «el gran profeta» Pero Grullo da diez profecías que Quevedo denomina perogrulladas.

3. Intrahistoria. Término creado por el escritor español Miguel de Unamuno. El diccionario de la Real Academia Española (RAE) lo define como ‘vida tradicional, que sirve de fondo permanente a la historia cambiante y visible’.

4. Vivencia. El filósofo español José Ortega y Gasset creó esta palabra en 1913 para traducir el término alemán Erlebnis.

Palabras con padres médicos y lectores

5. Quirófano. Esta palabra nació en 1892 con motivo de la inauguración de una nueva sala de operaciones en el Hospital de San Carlos de Madrid. Para garantizar que la sala estaba libre de infecciones mientras los estudiantes observaban las operaciones, esta se insertaba en un recinto más grande y se separaba con una gran campana de cristal.

El doctor Andrés del Busto y López, marqués del Busto, propuso llamar a esta sala quirófano. La palabra, al final, acabó por denominar cualquier sala de operaciones, no solo a la de ese hospital.

6. Mileurista. Esta palabra nació el 21 de agosto de 2005 y la creó una lectora del diario El País que envió una carta al director en la que criticaba los bajos salarios. En concreto, se quejaba de que los jóvenes más preparados apenas podían aspirar a ganar unos 1000 euros al mes; a esos trabajadores los llamó mileuristas.

La palabra era útil para definir una realidad del momento y el 23 de octubre de 2005 el propio El País la usó en un reportaje. Fue el pistoletazo de salida para un término que seguimos usando hoy.

Más curiosidades del léxico

¿Te has quedado con ganas de saber más cosas sobre el léxico del español? Si quieres ampliar información sobre estas palabras y otras, te recomiendo el libro Más que palabras (Galaxia Gutenberg), de Pedro Álvarez de Miranda. En él, el catedrático de Lengua Española y miembro de la RAE ha englobado algunos de sus artículos sobre léxico. ¡Muy interesante!

La RAE acepta «puto»: ¿en qué te afecta?

La RAE acepta puto: ¿en qué te afecta?

¡La RAE ha aceptado puto como adverbio y como prefijo intensificador! ¿Y ahora qué? ¿Qué supone eso para ti, hablante? Pues, si eres de los que suele decir que algo te putoencanta…, nada; y si nunca has dicho que algo está puto lejos… también nada. ¡Correctora al rescate!

¿Por qué el hecho de que la RAE recoja estos usos de puto no nos afecta a los mortales? En general, ¿por qué no importa mucho que la RAE acepte una palabra?

1. La RAE no censura

El poder de la Academia no es ilimitado. Ni todo lo que dice va a misa ni todo lo que rechaza es el diablo. Su objetivo es recoger cómo habla la gente. De hecho, tras la aceptación de estos nuevos usos de puto, matizaba que «no estaba diciendo que lo acepta ni recomienda su uso, solamente es una descripción de cómo funciona la lengua». Por tanto, una palabra no está «mal» hasta que la acepta RAE y a partir de ahí ya está «bien» .

2. En casa no usas la norma culta

Las normas que establece la RAE van enfocadas a la lengua culta; sus directrices se aplican en contextos formales (un discurso, un correo electrónico profesional, un currículo, un reportaje…). Pero en tu casa puedes decir «cocreta» (que no está en el DRAE, el diccionario de la RAE) y no pasa nada, aunque quizá te miren raro si lo escribes en un libro de cocina. En el caso de puto, parece obvio que nadie lo querrá usar en un contexto formal (la propia Academia lo desaconseja por eso mismo), así que poco impacto tiene saber que la RAE recoge su uso.

3. Las palabras existen sin la RAE

Esa palabra no existe porque no está en el diccionario. Seguro que has oído ese argumento más de una vez. Pero hay que tener en cuenta que hay muchos tipos de diccionarios: históricos, especializados, de una zona geográfica concreta… Es imposible que un solo libro englobe todos los términos de una lengua; siempre se escapa alguno. Por ejemplo, ¿sabías que el DRAE no recoge némesis, una palabra que solemos usar como sinónimo de archienemigo?; y no por ello esa palabra no existe. Pues con puto ocurría igual hasta ahora.

4. Se puede decir almóndiga y murciégalo

La labor del DRAE no solo es registrar cómo hablamos ahora, sino también cómo lo hicimos en el pasado. El objetivo de ese diccionario es poder entender un texto actual y también uno de hace cuatro siglos.

Por ello, es importante conocer las marcas del diccionario; si una palabra se incluye como vulgar, se desaconseja para la lengua culta, por ejemplo. Es el caso de almóndiga, que está en el diccionario, pero con la marca de desusado y vulgar. ¿Por qué está entonces? Para que, si leemos un texto antiguo donde aparezca esa palabra, podamos entenderlo. Pero la marca indica que la RAE desaconseja utilizarlo porque es vulgar. La actual definición de puto (que aún no lo recoge ni como prefijo ni como adverbio) está etiquetada como malsonante.

La RAE y puto

La conclusión de este artículo es sencilla: puto como adverbio se podía usar antes de que la RAE lo aceptara. La opinión de la Academia no lo es todo para los hablantes ni tiene por qué modificar nuestra vida: la lengua es de los hablantes, no de las instituciones. Habla como quieras (con almóndigas y murciégalos) y di los putos que quieras.

Eso sí, cuando tengas que pasar a un registro más formal, sí que conviene echarle un vistazo a la RAE, a su ortografía y su gramática… ¡y contratar un corrector!

Palabras con b o con v que ignoraron la etimología

Palabras con b o con v que ignoraron la etimología

Todos hemos dudado alguna vez con las palabras con B o con V. En la mayoría de los casos, se escriben con una u otra según su etimología, su origen. Por ejemplo, la hembra del toro es vaca, con V, porque procede del latín vacca; pero el portaequipajes o baca se escribe con B porque viene del francés bâche. No obstante, hay algunas palabras a las que les intercambiamos la B y la V, ignorando la etimología. ¿Te sabes alguna? ¡Correctora al rescate!

Cómo se establecen las grafías

Lo más común es que las palabras con B o con V sigan la misma grafía que la palabra de la que proceden: vacca-vaca, vitavida, bufobúho, bouteillebotella. Sin embargo, y sobre todo en palabras que vienen del latín, hubo otros criterios que se impusieron a la etimología.

En primer lugar, la analogía con otras palabras semánticamente relacionadas. Los hablantes empezaron a intercambiar la B y la V en algunas palabras porque así se parecían más a otras con las que las relacionaban. Es lo que pasó, por ejemplo, con la palabra arribista (del francés arriviste, ‘persona que progresa en la vida por medios rápidos y sin escrúpulos’), que empezó a escribirse con B por analogía con arribar y arriba.

En segundo lugar, la pervivencia de grafías medievales. En latín y en el español primitivo, la B y la V representaban sonidos distintos. Por eso, en algunas palabras se cambió una letra por otra según cómo se pronunciaba. Ahora, aunque ya no existe esa distinción de sonido, ya ha arraigado la grafía antietimológica.

La etimología contra el uso

Por estos motivos, en el español actual hay algunas palabras con B que proceden de palabras con V, y viceversa; su grafía choca con la etimología. Estos son algunos ejemplos de palabras procedentes del latín a las que les hemos intercambiado las letras.

Palabras con B que proceden de otras con V

Abogado (de advocātus).

Abuelo (de avolus).

Barbecho (de vervactum).

Barrer y basura (ambas de verrĕre ‘barrer’).

Bermejo (de vermicŭlus ‘gusanillo’, ‘quermes’, por emplearse para producir este color).

Berrear y berrinche (de verres ‘verraco’).

Berza (de virdia ‘verduras’, plural neutro de verdis, y este del latín virĭdis ‘verde’).

Besana y rebosar (de (re)versāre ‘volver’).

Birria (de *verrea ‘terquedad, capricho’, ‘cosa despreciable’, derivado del latín verres ‘verraco’).

Bizco (de versus ‘vuelto’).

Bochorno (de vulturnus ‘viento del este’).

Boda (de vota, ‘votos, promesas’).

Bóveda (quizá del latín *volvĭta, de volvĕre ‘volver’).

Brinco (de vincŭlum ‘atadura’).

Buitre (de vultur).

Bulto (de vultus ‘rostro’).

Palabras con V que proceden de otras con B

Ávila (de Abŭla, de ahí lo de abulense).

Atrever (de tribuĕre ‘atribuir’).

Avanzar (de abantiāre).

Malvavisco (de malva ‘malva’ e hibiscum ‘malvavisco’).

Maravilla (de mirabilia, ‘cosas admirables’).

Móvil (de mobĭlis).

Olvidar (de *oblitāre, y este derivado del latín oblītus, participio de oblivisci).

Ovillo (de globellus, diminutivo de globus ‘bola’).

Tolva (de tubŭla ‘trompetilla’).

Vástago (de bastum ‘palo’).

Viga (de biga ‘carro de dos caballos).

Otros casos antietimológicos

Seguro que, igual que alguna vez has dudado con las palabras con B y con V, lo has hecho con la G y la J. O puede que con la C, la Q y la K. En español, hay varias letras que, en ciertos casos, suenan igual. Y en todos ellos tenemos casos de grafías antietimológicas, que serán protagonistas de futuros artículos.

Condicional de rumor: ¿noticia o chascarrillo?


En español utilizamos el condicional cuando queremos referirnos a un futuro que, tal vez, no se produzca. Sin embargo, tiene otro uso que, aunque es correcto, tiene matices inapropiados para el periodista. ¿Has oído hablar del condicional de rumor? ¡Correctora al rescate!

El condicional «lleva implícita la idea de que existen ciertas circunstancias que dificultan el cumplimiento o la verificación del contenido de la oración», dice la Nueva gramática de la lengua española. Si decimos que él cantaría si le dieran la oportunidad, nos referimos a un hipotético futuro que ocurrirá si se cumple un requisito: que le den la oportunidad.

Otros usos del condicional

«Cuando» + condicional

Al igual que el resto de los tiempos verbales, no usamos el condicional solo para una cosa. Si estamos hablando de la vida de Miguel de Cervantes y decimos que en 1605 sería cuando publicara su obra cumbre, es obvio que no hablamos de un futuro (aunque en el pasado) hipotético. De hecho, en 1605 se publicó la primera parte de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Es otro uso extra que se puede hacer de este tiempo verbal, en sustitución del futuro.

El condicional de conjetura y el de rumor

Serían las diez de la noche cuando María llamó a la puerta. Ese serían expresa una suposición o una probabilidad (probablemente eran las diez, aunque no hay certeza). Es lo que se denomina condicional de conjetura.

Una variante de este condicional de conjetura es el rey de los chascarrillos: el condicional de rumor. Es muy propio del lenguaje periodístico y lleva implícita esa idea de que algo no está confirmado: El presunto ladrón habría entrado por la ventana (pero quizá entró por otro sitio), La joven habría cogido el tren de las 8 (aunque tal vez fue el de las 9). En ambos casos, el uso de ese tiempo verbal da a entender que nada de eso es 100 % seguro.

Es común encontrar este tiempo verbal en noticias sobre investigaciones policiales en curso, cuando aún no hay declaraciones oficiales. Ha sido el caso, por ejemplo, del asesinato ocurrido en Tenerife esta misma semana. Un hombre ha matado, presuntamente, a su mujer y a uno de sus hijos, y el único testigo es el hijo pequeño del matrimonio.

El caso en los medios

Así han tratado la noticia algunos medios en los últimos días:

Ejemplo de condicional de rumor en la noticia del asesinato machista de Tenerife. Visto en ABC.
Ejemplo de ABC. El tiempo verbal da a entender que no hay confirmación de que sucediera así.
Ejemplo de condicional de rumor en La Razón.
Ejemplo de La Razón. El verbo lleva implícita la idea de que no es información verificada.
Ejemplo de condicional en sustitución de futuro en El Mundo.
Ejemplo de El Mundo. En este caso, el condicional funciona como un futuro (el posteriormente da la pista). Es el mismo caso que el ejemplo de Miguel de Cervantes.

Hasta ahora, la única información que se tiene del crimen es el testimonio del niño. La investigación está bajo secreto de sumario, por lo que la policía no ha dado más detalles. En este contexto, los medios recurren a este condicional de rumor para narrar los hechos. Eso sí, con ese matiz de «conjetura» tan poco apropiado para un medio de comunicación. Si la información está verificada, el condicional de rumor es incorrecto; si no lo es, la información es solo chascarrillo.

La Real Academia Española (RAE) asegura que el condicional de rumor es correcto gramaticalmente. Pero sí que, al preguntarle directamente, concreta que muchos medios huyen de él: los medios no deben informar de conjeturas, solo de noticias.

Lenguas que nos dieron solo una palabra en español (I)


Todas las lenguas del mundo se enriquecen con términos de otras, conocidos como extranjerismos. Si buscamos una palabra en el diccionario, es muy probable que aparezca que procede de otra en inglés, francés, griego, italiano, noruego… Y hay algunas lenguas de las que el español solo incorporó una palabra. ¿Te sabes alguna? ¡Correctora al rescate!

Para iniciar la búsqueda de estas lenguas, tomamos como referencia el Diccionario de lengua española o DLE. Eso significa que es posible que haya más términos de estas lenguas en otros diccionarios, más especializados. Para este artículo, si no está en el DLE haremos como que no existe en español (solo por hoy).

Una palabra, una lengua

En esta primera parte de estos artículos, hablaremos de (quizá) las palabras más conocidas de esta selección.

1. Zigurat, del acadio

El acadio fue una lengua semítica, hoy extinta, que se hablaba en la antigua Mesopotamia durante el II milenio a. C. Su nombre deriva de la ciudad de Acad. De esta lengua solo tenemos en español el término zigurat (del acadio ziggurat ‘torre’).

Imagen de un zigurat en Irak. La palabra zigurat es la única que nos dejó en español el acadio.
Zigurat en Irak.

2. Taekwondo, del coreano

Del coreano solo nos quedamos con una palabra para designar el arte marcial del taekwondo. Procede del koreano tae kwon do, ‘arte de lucha con manos y pies’.

3. Esperanto, del esperanto

En 1887, L. L. Zamenhof publicó el primer libro sobre su propio idioma, inventado sobre la base de lenguas románicas, germánicas y eslavas. Su idea era convertirlo en una lengua universal, que fuera fácil de aprender para poder comunicarse de manera internacional. Esa fue el objetivo real del esperanto (que no triunfó especialmente), del que solo nos apropiamos de una palabra: su nombre, el seudónimo de su creador.

4. Iglú, del esquimal

La única palabra de origen esquimal del DLE tenía que ser, por supuesto, iglú.

Imagen de un iglú en el lago Shikaribetsu, en Japón. Es el único término que nos dieron las lenguas esquimales.
Lago Shikaribetsu, en Japón.

5. Ensaimada, del mallorquín

Qué mejor palabra para coger de otro idioma que el nombre de un delicioso dulce. Ensaimada procede del mallorquín ensaïmada, una derivación de saïm ‘saín’. Y es el único término en el DLE de esta variedad del catalán.

6. Dalái lama, del mongol

La única palabra procedente del mongol en el diccionario es el término que designa al dirigente supremo espiritual y político del Tíbet. Procede del mongol dalai ‘océano’ y del tibetano blama ‘lama, alga u ova de los lamedales o charcales’.

7. Narval, del danés

El narval es un cetáceo de unos seis mestros de largo, y su nombre es la única palabra que el español ha cogido del danés. En concreto, narval viene del danés narhval.

8. Kéfir, caucásico

El nombre de esta leche fermentada es el único término caucásico recogido en el diccionario.

¿Un cóctel de kéfir y kiwi?

Lenguas de pocas palabras

Tras esta pequeña lista, terminamos este artículo sobre algunas lenguas de las que solo cogimos una palabra en español. ¿Os sabíais alguna? ¿Cuál os ha gustado más? Pronto volveremos con algunas lenguas más, quizá menos conocidas, que solo nos dieron un término recogido en el DLE. Continuará…

¿Siglas o abreviaturas? Cómo diferenciarlas


¿Eres más de usar siglas o abreviaturas? Es muy común ver un poco de caos en los medios de comunicación a la hora de elegir entre estas dos formas de acortar. ¿Se dice EE. UU., EEUU, USA…? Dos son abreviaturas (una correcta y otra no), pero otra es una sigla. ¡Correctora al rescate!

Las diferencias entre siglas y abreviaturas

El objetivo de ambas es abreviar un nombre (o una expresión) más extenso. Pero no todos los nombres que tienen siglas tienen su propia abreviatura, y viceversa. Además, la forma de crear una sigla y la de crear una abreviatura son muy distintas.

Cómo se crean las abreviaturas

Por un lado, las abreviaturas, a grandes rasgos, se forman eliminando algunas letras de la palabra o de la expresión: teléf. por teléfono, dcha. por derecha, o r. p. m. por revoluciones por minuto. Todas las abreviaturas llevan punto al final de cada unidad que las componen, y cada una se separa con un espacio: EE. UU. (y no «EEUU») o S. L.

Aunque hay un listado de abreviaturas «oficiales» (algunas en mayúsculas y otras no), hay libertad para que cualquiera cree sus propias versiones. En tus textos personales, puedes abreviar lo que quieras y como quieras, aunque siempre con su punto al final o sus espacios, si corresponden.

Cómo se crean las siglas

Por otro lado, las siglas se forman cogiendo las iniciales de todas las palabras importantes que forman el nombre o la expresión: ONG (organización no gubernamental), IVA (impuesto sobre el valor añadido) o RAE (Real Academia Española). Siempre van en mayúsculas, sin tildes, y se escriben juntas, sin puntos ni espacios. Por eso, la sigla de Estados Unidos es EUA (Estados Unidos de América) o USA (United States of America, en inglés).

El lío de los plurales

Además de su formación, la otra diferencia entre siglas y abreviaturas tiene que ver con el plural. Y es que las siglas no tienen. La ONG y las ONG se escriben exactamente igual, aunque una la pronunciemos en plural (la oenegé y las oenegés). Por eso no es correcto escribir «ONGs» o «ONG’s».

En cambio, las abreviaturas sí pueden ir en plural. Por lo general, simplemente se les añade -es o -s (pág. y págs., Sr. y Sres.). El caso que más dudas genera es cuando ha habido una reducción extrema en la abreviatura y nos hemos quedado solo con una letra de cada unidad; en ese caso, cada una se duplica: EE. UU. (Estados se abrevia con una E duplicada, y Unidos con una U duplicada), JJ. OO. (Juegos Olímpicos), SS. MM. (sus majestades)… En todos esos casos, si se quisieran dejar en singular, la abreviatura sería solo de dos letras (S. M., su majestad).

CC OO, abreviatura sin el punto necesario. Ejemplo de El País.
Sabemos que «CC OO» es una abreviatura porque se duplica la C de Comisiones y la O de Obreras al ser plurales. Sin embargo, le faltan los puntos (CC. OO.). Visto en El País.
A veces se puede elegir entre siglas o abreviaturas (sigla FCSE y abreviatura FFCCSSE).
Europa Press usa la sigla FCSE. En cambio, la Wikipedia (imagen de abajo), prefiere usar la abreviatura, para lo que ha tenido que duplicar todas las letras que abrevian términos en plural; eso sí, le faltan los puntos y los espacios.
Abreviatura de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, FFCCSE. En Wikipedia.

¿S. L. o SL?

Para terminar, el último caso curioso que genera dudas entre siglas y abreviaturas. S. L. es la abreviatura de sociedad limitada, pero seguro que también has visto escrito SL. Al igual que S. A. y SA.

Según la Ortografía, las abreviaturas se leen como si la palabra entera estuviera escrita (si vemos pág., leeremos página). Pero con SL y SA, es común leerlas letra por letra (ese-ele y ese-a). En ese caso, acepta transformarlas en siglas, que se pueden leer letra por letra y, como ya hemos visto, no llevan puntos ni espacios.

La empresa Ambiental S.L. no escribió el espacio necesario en la abreviatura (S. L.).
Esta empresa es más de abreviaturas. Aunque le han faltado los espacios (S. L.).
Ejemplo de Infoautónomos en el que usan la sigla SL en lugar de la abreviatura S. L.
En Infoautónomos (El Economista), son más de siglas.

Entonces… ¿siglas o abreviaturas?

Tras esta explicación, muy escueta, de las siglas y las abreviaturas, te toca ahora decidir si eres más de EE. UU. o de EUA. O si seguirás escribiendo «EEUU», sin punto ni espacios. Esta vez, eso sí, con conocimiento de causa.

¿Por qué el alfabeto termina con la 𝘡?


Todos nos sabemos de memoria el alfabeto (A, B, C, D, E, F, GX, Y, Z). Lo hemos recitado mil veces y aún muchos lo repasamos mentalmente cuando queremos encontrar una palabra en el diccionario. Pero ¿por qué estas 27 letras se sitúan en ese orden y no en otro? ¡Correctora al rescate!

El español utiliza el alfabeto latino, al que se le han añadido algunas letras que no existían en él. El abecedario de los romanos desciende del griego, aunque no de forma directa, sino a través del alfabeto de los etruscos.

Para saber un poco más del orden de las letras, hay que remontarse muy atrás en el tiempo, hasta darnos de bruces con los romanos. En concreto, nos vamos en torno al siglo iv a. C.

El alfabeto hasta el siglo iii a. C.

Los romanos utilizaban un alfabeto formado por 21 letras, cuyo orden y composición se ha modificado ligeramente hasta ahora.

Entonces, el latín utilizaba la letra C para el fonema /g/ (virco se leía como virgo). Además, con el tiempo la letra Z dejó de ser útil, porque desapareció en latín el sonido que representaba. El resultado fue que eliminaron la letra Z y, en su lugar, crearon una nueva: la G. De esta forma, la G pasó a ocupar el sitio de la Z, entre la F y la H, donde se sitúa actualmente.

Después del siglo iii a. C. 

Tras el cambio de la G por la Z, a partir del siglo iii a. C., el alfabeto latino quedó constituido por estas 21 letras:

Alfabeto latino tras el cambio de la Z por la G.

El alfabeto tras la conquista de Grecia

Roma conquistó Grecia a mediados del siglo ii a. C. Tras esto, se incrementó la influencia cultural griega en el mundo romano y, con ello, se incorporaron muchas palabras de origen griego. Para escribir algunas, hubo que añadir nuevas letras al alfabeto. De este modo, se unió la Y y se recuperó la Z. Pero, esta vez, ambas letras se colocaron al final.

A partir del siglo i a. C., y durante muchos siglos, el latín y el posterior español tuvieron un alfabeto de 23 letras.

Alfabeto latino tras la incorporación de la Y y la Z.

Las letras propias del alfabeto español

Con el paso de los años, los hablantes de español tuvieron que ir modificando el uso de algunas letras. Y, en algunos casos, añadir otras. De esta forma, el alfabeto actual, de 27 letras, tiene cuatro que no existían en el latino: la U, la J, la Ñ y la W.

La U y la J. Ambas letras eran variantes de otras ya existentes en latín: la V y la I, respectivamente. De hecho, se usaron como variantes también en el español. Con el paso de los siglos, ambas letras se fueron especializando hasta que, en los siglos xvi y xvii, la U y la I se dejaron solo para sonidos vocálicos, y la V y la J, para consonánticos. Una vez que fueron totalmente autónomas, se colocaron junto a las letras de las que derivaron: la U junto a la V, y la J junto a la I, siempre la vocal antes que la consonante.

La Ñ. Procede de la abreviatura usada en la Edad Media del dígrafo nn. Representa un sonido creado ya por el español que en latín no existía. Se colocó en el alfabeto junto a la letra de la que deriva, la N.

La W. Entró oficialmente en la ortografía en 1969. Se creó por duplicación de la V para representar ciertos sonidos propios de lenguas germánicas. Al principio, solo se usaba para escribir extranjerismos crudos, y al adaptar esas palabras se prefería hacerlo con otras letras (como la G). Igualmente, se incorporó al alfabeto al lado de la letra de la que deriva: la V.

Alfabeto actual del español.

Historia de la ortografía

A grandes rasgos, esta es una breve historia del alfabeto español. Y el porqué del lugar de cada letra. Pero ¿qué pasa con la LL y la CH? ¿No son letras? Otra duda más que habrá que resolver.

Cómo escribir el símbolo del dólar: $, US$, USD


No es ningún misterio que el símbolo del dólar más conocido es $, igual que el del euro es . Pero también existen los llamados símbolos trilíteros que crean alguna que otra confusión en los medios. Aprendamos un poquito más sobre el dólar y la forma correcta de escribirlo. ¡Correctora al rescate!

Muchas monedas tienen, además de su nombre, un símbolo monetario no alfabetizable. Son símbolos como $ (dólar), (euro), £ (libra), ¥ (yen)… En España, se suelen escribir detrás de la cifra a la que se refieren, y la Ortografía explica que se debe dejar un espacio en blanco detrás: 35 €, 8 $, 1 358 983 ¥. En América, se prefiere escribir los símbolos antes del número y sin blanco: €35, £482.

Los símbolos trilíteros

Además de estos símbolos, las monedas también se pueden escribir con símbolos alfabetizables, es decir, con letras. Son los símbolos trilíteros, tres letras que abrevian el nombre completo de las divisas: EUR (euro), USD (dólar estadounidense), GBP (libra esterlina), JPY (yen japonés), CHF (franco suizo), AUD (dólar australiano), COP (peso colombiano), CAD (dólar canadiense)… Todas están recogidas en el estándar internacional ISO 4217.

Aunque suelen corresponder con las siglas del nombre de la moneda (United States dollar, USD), se consideran símbolos. Por eso, al escribir estas tres letras hay que dejar un espacio con la cifra a la que acompañan. En este caso, la Ortografía establece que debe haber espacio aunque el símbolo vaya antepuesto: 333 EUR, CHF 2000.

Las características de los símbolos

Los símbolos son invariables, tanto los alfabetizables como los no alfabetizables. Se fijan por estándares internacionales y son iguales en todo el mundo. No tienen plural, ni se pueden alteran sus mayúsculas o minúsculas. Por eso, es incorrecto, por ejemplo, escribir «kgs» (el símbolo de kilogramo siempre es kg) o «Km» (el símbolo del kilómetro siempre es km).

Ejemplo de plural incorrecto en un símbolo: "kgs". Visto en 20minutos.
Un ejemplo de 20minutos en el que han puesto plural a un símbolo invariable: 23 kg.

En el caso de las monedas ocurre lo mismo. El símbolo del dólar siempre será $ o USD (en el caso del estadounidense), pero nunca «$s» o «usd» (o derivados). Si se quiere poner en plural el nombre de la divisa, lo mejor es escribir el nombre completo: un millón de dólares estadounidenses.

Los híbridos para el símbolo del dólar

Uno de los errores más comunes al hablar de monedas es mezclar símbolos y crear híbridos extraños. Hay tres formas posibles de escribir dólar estadounidense ($, USD y dólar estadounidense), pero no se pueden combinar.

No obstante, el símbolo $ puede resultar algo ambiguo, ya que hay muchos tipos de dólar. Pero, si se quiere concretar qué tipo de dólar es (estadounidense, canadiense, australiano), es mejor utilizar el símbolo trilítero. En él, las dos primeras letras marcan el país: USD, CAD, AUD.

Ejemplos de híbridos

Por eso es incorrecto mezclar símbolos y crear híbridos como «US$», muy querido entre los medios. Además, tampoco el ahorro de espacio puede ser una excusa para utilizar este híbrido, ya que siguen siendo tres caracteres.

Ejemplo de híbrido incorrecto en el símbolo del dólar. Visto en CNN en Español.
Un ejemplo de CNN en Español.
Ejemplo de híbrido incorrecto en el símbolo del dólar. Visto en Hosteltur.
Otro ejemplo, esta vez de Hosteltur.
Ejemplo de híbrido incorrecto en el símbolo del dólar. Visto en Gestión.
También mezclan símbolos en este titular de Gestión.

¿Y tú? ¿Eres más de símbolos o de escribir las palabras completas? La escritura del símbolo del dólar es una de las que más dudas genera, aunque todos los símbolos tienen algo de complicación. Para próximos episodios… por qué no se mezclan letras y cifras. Pero eso ya para otro día.

Pronombres personales fuera de sí

Pronombres personales fuera de sí

Los pronombres personales tónicos (yo, , él o ) parecen guardar pocos secretos. Pero todo es un engaño para confundirnos y que metamos la pata. ¡Yo es que ya no «doy más de sí» para aprenderme tantas cosas! ¿O es doy de mí? Espera…, ¡correctora al rescate!

Las funciones de los pronombres personales

En este artículo vamos a centrarnos en los pronombres personales tónicos. Son todos aquellos que pueden funcionar como sujeto, atributo o término de proposición. Para la primera persona son yo, nosotros, nosotras y ; para la segunda, , vos, usted, vosotros, vosotras, ustedes y ti; y para la tercera, él, ella, ello, ellos, ellas y .

También existen los pronombres personales átonos, que son los que funcionan como complemento directo o indirecto. Son me, te, lo, la, nos, os, los, las, le, se y les: Cállate, Danos las llaves o Se lo dije.

Dar de sí, de mí y de ti

Los pronombres personales tónicos pueden ser sujeto ( amas la ortografía) o atributo (El jefe aquí es él). Pero también pueden ser términos de preposición (Es un regalo para ti). Si a , ti o les precede la preposición con, serán conmigo, contigo y consigo (Ella solo es feliz consigo misma).

Dicho esto, llegamos a algunas de las expresiones que complican un poco el uso de estos pronombres como términos de preposición: dar de sí, estar fuera de sí, ser algo de por sí… El pronombre personal tónico debe concordar con el sustantivo al que se refiere. Si no es una tercera persona (tanto singular como plural), no puede ser . Tú no puedes «dar de sí» ni yo puedo estar «fuera de sí».

Estos errores de concordancia son más comunes en los medios de comunicación cuando se transcribe algo oral; por ejemplo, en las entrevistas. Es un pequeño fallo que es más fácil cometer cuando hablamos que cuando escribimos, y a veces el periodista no lo corrige cuando un entrevistado lo comete.

Ejemplo de error de concordancia con los pronombres personales. "Yo no doy más de sí", en Diario Crítico.
Una entrevista en Diario Crítico al escenógrafo y diseñador de vestuario Curt Allen Wilmer.
Ejemplo de error de concordancia con los pronombres personales. "Ya no doy más de sí", en ABC.
Una cita textual del exciclista Federico Martín Bahamontes, en ABC.
Ejemplo de error de concordancia con los pronombres personales. "Yo estaba fuera de sí", en Infobae.
Cita textual del actor Matthew Perry en un artículo de Infobae.

Excepciones y recomendaciones

De este modo, cuando queremos decir yo ya no puedo más, lo correcto es no doy más de mí. Y si eres tú, tú no das más de ti… Sin embargo, en plural no suena muy natural (No damos más de nosotros), así que se desaconseja utilizarlo. Tampoco parece sonar muy bien usar la expresión estar fuera de sí en plural (Estabais fuera de vosotros), aunque es la forma correcta de hacerlo si se quiere usar.

La Real Academia Española (RAE) recomienda usar la expresión ser algo de por sí solo en tercera persona. Para el resto de los casos, se prefiere usar la expresión por naturaleza: Somos muy vagos por naturaleza, Eres trabajador por naturaleza.

¿Alguna vez habías leído uno de estos errores de concordancia con los pronombres personales? Aunque son difíciles de encontrar en textos escritos, a veces se escapan en la lengua oral. Pero no hay de qué preocuparse: somos bienhablados por naturaleza.